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Fundado en 1842 como Museo Provincial de Bellas Artes, en 1933 se convirtió en Museo Nacional de Escultura. El 17 de Septiembre de 2009, tras la rehabilitación arquitectónica y la modernización de sus equipamientos, ha reabierto sus puertas al público bajo la nueva denominación: Museo Nacional Colegio de San Gregorio. En las colecciones del Museo cabe resaltar la escultura policromada española de los siglos XVI y XVII. Sobresalen las obras de los principales escultores castellanos: Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández, así como piezas de artífices de Aragón, Galicia, Murcia o Andalucía, y obras originarias de Borgoña, Francia, Flandes, Italia o Alemania. El fondo de pintura es de un gran valor con obras de Antonio Moro, Rubens, Zurbarán, Gregorio Martínez, Gil de Mena o Meléndez.
El Colegio de San Gregorio es la sede principal del Museo al que da nombre, pero el conjunto museístico completo abarca también los edificios cercanos del Palacio de Villena, la Casa del Sol y la iglesia de San Benito el Viejo, situados a lo largo de la calle Cadenas de San Gregorio. El conjunto está ubicado en el entorno monumental más relevante de la ciudad, creado en los siglos XV y XVI.
Desde 1990 se ha llevado a cabo una renovación integral; partiendo del Palacio de Villena, adquirido en 1986, que se halla situado frente al Colegio de San Gregorio. Tras la instalación temporal de la colección en dicho Palacio de Villena, se llevó a cabo una rehabilitación arquitectónica de la sede principal y la modernización de los equipamientos del Colegio de San Gregorio. Los arquitectos Enrique Nieto y Fuensanta Sobejano, encargados de las obras de ampliación del Museo, recibieron el Premio Nacional de Restauración de y Conservación de Bienes Culturales de 2007. Debido al valor singular de este edificio, en julio de 2008 abandonó su tradicional nombre de Museo Nacional de Escultura para pasar a denominarse Museo Nacional Colegio de San Gregorio. El 18 de septiembre de 2009 el Museo reabrió sus puertas al público. El restaurado edificio alberga desde entonces la exposición permanente.
A finales de 2009, el Palacio de Villena para a utilizarse como sala de exposiciones, sin olvidar que acoge además el impresionante Belén Napolitano, una amplia biblioteca, los talleres de restauración y una renovada sala de conferencias. Más adelante se abordará la restauración del Palacio del Conde de Gondomar y la Iglesia de San Benito el Viejo, para funciones complementarias a la del núcleo expositivo.
Tiene su origen en la Desamortización decimonónica de los conventos españoles y en la nacionalización de sus tesoros artísticos, que fueron secularizados y entregados a la tutela del Estado. El Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid expone esculturas así como algunas pinturas que abarcan desde los siglos XIII al XIX de la Península Ibérica y los antiguos ámbitos territoriales vinculados a España como Latinoamérica, Flandes o Italia. El centro de su colección corresponde a los siglos XV a XVII.
Pasos procesionales: el Museo custodia y conserva buena parte de la escultura procesional de Valladolid. Como un hecho singular, desde 1922 accede al préstamo de varios conjuntos escultóricos a las cofradías de la Semana Santa vallisoletana. El museo acoge pasos como La elevación de la Cruz de Francisco del Rincón, Sed Tengo, y Camino del Calvario de Gregorio Fernández o El Santo Sepulcro o paso de Los Durmientes de Alonso de Rozas.
Siglo XV: Expone una serie de obras de transición al Renacimiento, realizadas en su mayoría por artistas del siglo XV como Jorge Inglés, Rodrigo Alemán o Alejo de Vahía. Entre las obras correspondientes a esta época destaca La Piedad, una obra del gótico tardío que refleja el avance hacia el naturalismo emprendido por algunos focos artísticos centroeuropeos, en los inicios del siglo XV. A este siglo corresponde también obras de las escuelas flamenca e hispano-flamenca como el Retablo de la vida de la Virgen, procedente del Convento de San Francisco de Valladolid, el Retablo de San Jerónimo, obra de Jorge Inglés, la Silla de Coro de Rodrigo Alemán y las obras pictóricas de San Atanasio y San Luis de Tolosa del Maestro de San Ildefonso.
Renacimiento: Durante los primeros años del siglo XVI, conviven dentro del espíritu renacentista distintos estilos como el clasicismo italiano, la tradición flamenca y el Manierismo de Alonso Berruguete. Dentro de la colección artística de este siglo, se puede contemplar el Retablo de la Pasión de Cristo, obra de fray Rodrigo de Holanda, representativo de la estética flamenca, la Sagrada Familia, de Diego de Siloé o la Virgen con el Niño de Felipe Bigarny. A esta época corresponde también la Sillería del Coro Bajo de San Benito el Real y el Retablo de San Benito el Real procedente de la iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid y que ocupa tres salas del Colegio.
Mención aparte merece la obra de Juan de Juni. De la obra del escultor francés destaca El entierro de Cristo, procedente del desaparecido convento de San Francisco. Está formado por siete esculturas de tamaño mayor que el natural, en el centro de la escena se encuentra la figura de Cristo yaciente, mientras que el resto de los personajes proceden a su amortajamiento; retirando espinas, perfumando el cuerpo o limpiando las heridas. Otras obras del maestro francés son El Calvario procedente del palacio de los Águila de Ciudad Rodrigo o la escultura de San Antonio de Padua.
Barroco: de la colección barroca destacan las obras de Gregorio Fernández, máximo exponente del naturalismo barroco de Valladolid como el Paso de la Sexta Angustia. También se exhiben obras de Alonso Cano, Juan Martínez Montañés, Pedro de Mena o José de Mora. Hay pinturas y esculturas de López de Gamiz -San José con el Niño- o Esteban Jordán. Destacan además dos pinturas excepcionales, una Verónica de Francisco de Zurbarán y una tabla de Peter Paul Rubens: Demócrito y Heráclito. La escultura tardobarroca del siglo XVIII está representada por Villabrille y Ron: Cabeza de San Pablo, Francisco Salzillo: San Francisco o Pedro de Sierra: Inmaculada.
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