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La zona más turística de Campo Grande es que rodea el estanque, pues allí es posible dar una vuelta en una barca, La Paloma, mientras el barquero cuenta historias a los más pequeños. Subiendo por detrás del estanque se llega a la zona de la cascada. Todo rodeado de una extensa vegetación con más de noventa especies de árboles y arbustos y más de treinta especies de aves como gansos, cisnes, el pato colorado, el pato cuchara, ánades o el porrón moñudo. También hay tortugas y carpas.
Aunque su origen es muy antiguo, fue a finales del siglo XIX cuando se acondicionó por iniciativa del alcalde Miguel Íscar, quien encargó el proyecto a los arquitectos Ramón Oliva y Francisco Sabadell. En la actualidad este parque ofrece al visitante una abundante variedad de flora y fauna, fuentes, monumentos y columpios para disfrute de los más pequeños, en una extensión de algo más de 115.000 m2 que constituyen el pulmón verde en pleno centro de la ciudad. Está dividido en dos partes por una amplia acera, denominada Paseo del Príncipe, y perpendicularmente lo atraviesa un estanque-río sobre el que se puede transitar a través de puentes de madera.
El Campo Grande es también un jardín botánico pues sus numerosas y cuidadas especies están etiquetadas con paneles informativos colocados en diferentes puntos del parque. Aunque quizás, una de las cosas más típicas de este lugar es que está repleto de pavos reales que se pasean a sus anchas ya que se han acostumbrado a tener público, igual que las ardillas que habitan justo en el medio del lugar y que son muy amigables si hay comida de por medio. El parque está repleto de caminos por los que perderse tranquilamente para disfrutar de su naturaleza pues al final, todos los caminos desembocan en el Paseo principal. En el paseo se encuentran también dos pabellones de cristal. El más cercano a la plaza de Zorrilla, alberga el Centro de Recursos Turísticos mientras que el otro es una cafetería. A lo largo de todo el paseo hay varias pistas de baloncesto.
Existen notables esculturas repartidas por todo el Campo Grande de Valladolid como el Busto de Miguel Iscar, el del poeta vallisoletano Gaspar Núñez de Arce, o la más novedosa El Fotógrafo, dedicada a una saga de fotógrafos vallisoletanos, sobre todo a Vicente Muñoz, fotógrafo oficial del Campo Grande durante más de 50 años. El fotógrafo está en pose de realizar una fotografía con una antigua cámara de trípode, ocultando su cabeza bajo una lona, con la mano izquierda dirigiendo la máquina y con la derecha levantada. Atravesando la escultura del fotógrafo y continuando por el Paseo del Príncipe por la derecha se encuentra el busto en bronce en tamaño natural de la escritora vallisoletana Rosa Chacel.
Tras la inesperada muerte de Miguel Íscar, el alcalde promotor del parque, se decidió perpetuar su memoria mediante la construcción de una fuente monumental. El arquitecto Antonio Iturralde Montel se encargó de su construcción. Proyectó una fuente constituida por un pilón octogonal de cuyo centro sobresale un alto pilar de tableros decorados y que a través de mascarones derrama el agua a otro de menor profundidad. El pilar central, de perfil curvilíneo, está rematado con una alegoría en bronce de la Fama, representada de forma convencional; una figura de mujer joven con alas extendidas soplando a través de una larga trompeta alzada al cielo de la que brota el agua. La figura de la Fama es obra del escultor Mariano Chicote Recio. La obra ha sufrido modificaciones a lo largo del siglo XX, colocándose sobre su pilón varias copas en forma de jarrón y pintándose la estatua de color dorado, en 1930. La columna que la soporta, recuerda con inscripciones la figura y la labor de Miguel Íscar.
En el año 2002, durante la remodelación de la Acera de Recoletos y el Paseo Central, fue descubierta una necrópolis judía que pertenecía a un gueto creado en 1411, cuando musulmanes y judíos fueron separados de los cristianos. Fueron hallaron veintitrés esqueletos tanto de adultos como de niños, en disposición oeste-este, con los brazos extendidos junto al cuerpo y las palmas hacia arriba siguiendo la forma de un ritual judío. En el lugar donde descansan hay una placa firmada por Mosheh Ibn Ezra.
El Campo Grande de Valladolid se utiliza para muchos acontecimientos importantes de la ciudad, en otros tiempos llegó a utilizarse incluso como improvisada plaza de toros. Actualmente allí se instala la Feria del Libro y del Libro Antiguo, actuaciones del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid, La Feria de Artesanía, el Concurso Nacional de Pinchos y algunas de las actividades de la concentración motera Pingüinos.
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