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La Lonja de Zaragoza está situada entre el Ayuntamiento y el Palacio Arzobispal, muy cerca del Pilar y la Seo. Fue un miembro de la Familia Real, Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza quien propuso la construcción de la Lonja de Zaragoza al Concejo de la ciudad en 1541. El arquitecto Juan de Sariñena fue el encargado de llevar a cabo el proyecto y ese mismo año comenzaron los trabajos, siempre teniendo presente el ejemplo de otros edificios del mismo género como la lonja de Barcelona o de Valencia.
En su construcción, como era habitual en la época, se empleó el ladrillo, aunque ciertos detalles como la galería superior de arquillos, los bustos en relieve, el alero o la puerta, fue realizada por carpinteros zaragozanos, demostrando que se trataba de un edificio de una clase superior. Tiene también detalles prototípicos de la arquitectura renacentista aragonesa, como las columnas embebidas en los muros.
El interior de la Lonja, ofrece un diáfano espacio articulado a partir de tres naves Las columnas se deben al maestro cantero Juan de Segura, quien las labró a partir de las piedras de los muros romanos que circundaban el recinto antiguo de la ciudad. El escultor Gil Morlanes diseño el decorado interior que está compuesto por relieves escultóricos en el derrame de los intradoses de los ventanales, florones tallados y policromados en las claves de la intersección de las bóvedas, frisos escultóricos de grutescos, tondos y otros motivos romanos y una banda epigráfica de caligrafía gótica escrita ya en castellano, aunque con presencia de abundantes aragonesismos en sus grafías.
La portada al interior está ornamentada con dos estípites de relieves antropomorfos flanqueando la entrada. Circundando todo el comienzo de los nervios de las bóvedas se encuentran querubines que sostienen el escudo del león rampante de Zaragoza, presente también en las claves de florones. En el centro de los muros figura el escudo imperial de Carlos V, rodeado del collar del toisón de oro, las columnas pendientes y flanqueado de dos leones tenentes, todo ello policromado.
El gran espacio de la Lonja de Zaragoza está cubierto con bóvedas de crucería estrellada con claves de madera pintada, y las paredes y columnas llevan ornamentación de yeso en relieve. Entre la cubierta y el tejado, existe un espacio a modo de desván que sirvió de almacén de armas del municipio. A esta sala armera se accedía por una escalerilla de caracol aneja al muro exterior, en el ángulo noroeste.
Este magnífico edificio civil se viene utilizando como espacio expositivo, al menos, desde comienzos del pasado siglo XX , cuando albergó una Exposición Hispano-Francesa de Bellas Artes, 1919, que reunió, entre otros, nombres tan destacados como los de Beruete, Domingo, Iturrino, Nonell, Picasso, Regoyos, Vázquez Díaz, Zuloaga, Mariano Benlliure, Clará, Gargallo, Julio Antonio, Macho. No obstante, es a partir de los años setenta cuando su función de sala de exposiciones se consolida con exposiciones como la de Manuel Viola en 1972 y la de Pablo Serrano en 1975.
La Lonja, por sus características, emplazamiento y trayectoria, viene siendo considerada la primera y principal sala de exposiciones de Aragón, como consecuencia de lo cual es permanente espacio de referencia para acoger los más destacados y ambiciosos proyectos expositivos de carácter público que se realizan en dicha Comunidad.
A lo largo de los últimos veinticinco años, la programación se ha venido caracterizando por la presencia de grandes muestras de carácter histórico, dedicadas a presentar visiones actuales de distintas culturas o periodos históricos, como: El oro de América. Tesoros precolombinos de Costa Rica; Egipto milenario o Una mirada al siglo XX en Aragón. También hay exposiciones monográficas dedicadas a grandes figuras del arte universal ya clásico, como Goya, Auguste Rodin o contemporáneo, como las de Gargallo, Tápies, Genovés y un largo etcétera. Además de un importante número de exposiciones colectivas, dedicadas a ofrecer diferentes visiones, a veces más generales y en ocasiones muy específicas, del arte de nuestro tiempo en sus diversas disciplinas y especialidades. En definitiva, un lugar donde se aúnan la historia y el arte de Zaragoza en bella armonía.
