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El Parque Primo de Rivera fue diseñado y construido entre los años 1913 y 1927, siendo inaugurado oficialmente el 17 de Mayo de 1929 por Miguel Primo de Rivera, de quien procede su denominación oficial aunque los zaragozanos suelen conocerlo como el Parque Grande. Esta bonita zona verde acoge multitud de espacios distintos, como la avenida de San Sebastián, jalonada de sucesivas fuentes ornamentales, el Jardín Botánico y el Rincón de Goya.
Ocupa un lugar privilegiado dentro del parque el Monumento al rey Alfonso I, El Batallador, quién reconquistó Zaragoza en el año 1118. El monumento fue inaugurado en el año 1925 y la idea de erigir un monumento a este rey surgió con motivo del octavo centenario de la reconquista de Zaragoza. Sobre el basamento se dispone un león de bronce, símbolo de la ciudad, el cuerpo superior, tratado a modo de torreón medieval, sirve de pedestal a la grandiosa estatua del rey Alfonso I el Batallador modelada por José Bueno y labrada en mármol de Carrara, de algo más de seis metros y medio de longitud.
El acceso principal al parque se encuentra en el puente Trece de Septiembre, a través de la Avenida de San Sebastián, y se encuentra muy cerca del estadio de fútbol de la Romareda, detrás del Hospital Universitario. Cuenta con un circuito de tierra señalizado cada cien metros de mil quinientos metros para la práctica del atletismo. El parque está iluminado por las noches y es muy frecuentado por deportistas y corredores. Dentro de las posibilidades de ocio del parque se puede montar en un trenecito conocido como el 'Tren Chu-chu' o alquilar bicicletas, tándems y unos curiosos coches a pedales.
El Parque de Primo de Rivera de Zaragoza cuenta con anchas avenidas y luminosas fuentes, bellos jardines con esculturas, el Jardín Botánico, el Museo Etnológico y el Rincón de Goya, un espacio dedicado a los amantes de la música. La Fuente de la Princesa, conocida también como de Neptuno, fue la primera fuente urbana monumental de Zaragoza.
El Jardín Botánico se remonta a 1796, gracias al impulso de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, cuando se emprendió las siembras y plantaciones para la formación del Jardín Botánico, con vegetales tanto aragoneses como procedentes de Valencia, Sevilla, Madrid, Barcelona, París y América. Bajo la dirección de Florencio Ballarín Causada, naturalista y médico, se rehabilitó el Jardín Botánico, destruido entre 1808 y 1809 durante la Guerra de la Independencia.
A principios del siglo XX el principal objetivo del jardín botánico era el de efectuar pruebas de aclimatación de las especies que pretendían lucir en las calles y plazas de la ciudad. En 1924, llegó a Zaragoza el pintor y paisajista Javier Winthuysen y remodeló el Jardín Botánico y otras zonas del Parque Grande. La visita al Jardín Botánico ofrece la oportunidad de conocer diferentes especies vegetales, forestales, coníferas y arbustivas propias de la región aragonesa y también del resto del mundo. En la entrada del Jardín Botánico destaca un estanque con una gran clepsidra o reloj de agua, realizado en los talleres de Parques y Jardines. Los Viveros Municipales, están situados en el mismo parque y se ofrece información acerca del proceso de producción de plantas, preparación de semilleros, mezclas de tierras, abonos o injertos.
Otro rincón no menos interesante es el Rincón de Goya, obra creada, en el año 1927, por el arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal. Fue la primera obra de concepción racionalista que se realizó en España. Este espacio fue concebido como un importante centro cultural y educativo, con una sala de exposiciones y una biblioteca pública, pero la Guerra Civil supuso que se paralizara su actividad. En 1945, el edificio fue cedido a la Sección Femenina del Movimiento, que lo transformó radicalmente. Más adelante, pasó a ser el colegio público San Benito, para, finalmente, ser intervenido en 1983, para devolverle su aspecto original, y convertirse en los años 90 en un centro de educación especial. Allí pueden verse algunas realizaciones del propio Francisco de Goya.
En el parque se puede disfrutar también, y de forma gratuita, de dos museos adscritos al Museo de Zaragoza. la Casa de Albarracín, alberga la sección de cerámica donde se conserva una amplia colección de cerámica de Aragón desde la protohistoria hasta la alfarería tradicional moderna. La Casa de Ansó acoge la sección de etnología del Museo de Zaragoza.
