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Estonia

Hasta hace no mucho Estonia no se encontraba entre los destinos turísticos más habituales, algo que ha cambiado en los dos últimos años con el despertar de este interesante país que, aún no siendo el más habitual, cada día entra más en los planes de aquellos turistas que buscan disfrutar de los espléndidos entornos naturales que ofrece.

Visitar Estonia

Viajes EstoniaEste es un país marítimo con una costa de aproximadamente 3.800 kilómetros y constituido por unas 1.500 islas que resultan muy interesantes de recorrer en los viajes Estonia .

Todo el país es una llanura en la que una de las pocas montañas es la de Suur Muna Magi que es el punto más elevado con 318 metros de altura. Si acaso desde el norte hasta el sur hay una serie de pequeñas colinas con las que quedó demostrado que en la zona hubo una antigua glaciación.

También son un reclamo turístico interesante los cerca de 1.000 lagos que se encuentran en su territorio, siendo los más grandes el Peipsi y el Vorts, que se encuentran entre los más grandes de Europa.

Los primeros pobladores se asentaron allí hacia el año 9.000 a.C., una vez que el deshielo permitió los asentamientos humanos, por lo que se han encontrado en este país muchos yacimientos que han dejado constancia de estas primitivas poblaciones.

Mucho más adelante, en el siglo XII la zona del mar Báltico que baña el país, se configuró como tierra de cruzadas y un siglo después pasó a ser parte de la cristiandad debido a las incursiones de daneses y alemanes. Como consecuencia, se fundó aquí el obispado de Reval por parte del rey de Dinamarca, Valdemar II, en la ciudad que es hoy Tallin, la capital de Estonia.

Sería el hijo de este rey, Valdemar IV, quien cedería las posesiones reales a la Orden de los Caballeros de la Espada quienes controlaron el país hasta el siglo XVI y que abrieron el período del reinado de la corona sueca en el país y la llegada de la Reforma luterana a Estonia.

Ya en el siglo XVIII fue el escenario en el que se produjo la Gran Guerra del Norte, en la que el imperio sueco se enfrentó a Polonia, Rusia y Dinamarca, de manera que al final el país quedó bajo el dominio ruso por el Tratado de Nystad, de forma que Estonia había sido muy codiciada por Pedro el Grande como una puerta de acceso a Europa desde Rusia.

Tras este dominio no es de extrañar que también Estonia se sumara al sentimiento nacionalista generalizado del siglo XIX, de manera que tras la epopeya nacional 'Kalevipoeg' conseguiría la independencia que se vió amenazada durante la Segunda Guerra Mundial por el pacto firmado entre el poder soviético y la Alemania nazi en agosto de 1939 y que fue la razón por la que los soviéticos invadieron el territorio. La independencia definitiva de Estonia llegaría en el año 1991 y poco después, en 2004, su pertenencia a la Unión Europea.

En los viajes Estonia se disfruta de un clima oceánico que, sin embargo, se encuentra algo suavizado por la cercanía del mar. Lo más frecuente es que el cielo estonio se encuentre nublado tanto en primavera como en verano, época en la que llueve con bastante frecuencia.

En invierno las temperaturas son bastante más severas, de manera que las precipitaciones caen en forma de nieve, siendo muy habitual encontrarse con una capa unos 10 centímetros desde el mes de diciembre hasta el de marzo.

El mes menos recomendado para viajar a Estonia es el de febrero, que es el más frío, con unas temperaturas que se sitúan en torno a los -3ºC y los -7ºC, mientras que es mucho más normal que los turistas visiten el país en julio cuando se suelen alcanzar los 16ºC y 20ºC.

Lugares de interés en Estonia

Tallin: es el gran reclamo turístico de los viajes Estonia además de ser la ciudad más importante, ya que ostenta la capitalidad. Se trata de una población en la que se ha conservado una de las ciudades medievales más bellas de toda Europa.

Lo más destacado es la belleza arquitectónica de su casco antiguo que se encuentra rodeado por las antiguas murallas que también han conseguido llegar hasta nuestros días en un estado de conservación más que bueno. Por todo ello, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, destacando entre los edificios de interés que conviene conocer: el Ayuntamiento con su impresionante torre medieval, la farmacia más antigua del viejo continente y que fue fundada en el año 1422, el castillo de Domberg y el de Trompea y el Parque de Kadriorg y su palacio que fueron construido por Pedro el Grande.

Pero Tallin no sólo ofrece una espléndida visita cultural sino que también cuenta con una animada vida nocturna que la han convertido en el destino favorito para los estudiantes y la gente joven.

Tartu: es la ciudad cultural y universitaria por excelencia y en ella se encuentran algunos monumentos de interés como la iglesia de San Juan del siglo XIV que es la más antigua del país. Otro de los lugares destacados para el turismo es el Puente del Ángel desde el que se disfruta de una espléndida vista de la ciudad.

Esta ciudad se toma como el punto de partida para conocer la parte sur de Estonia, de manera que algunas de las poblaciones cercanas más recomendadas son Põlva y Võru , unos pueblos que han logrado conservar su cultura, lengua y tradiciones más antiguas y que resultan muy curiosas a los turistas.

Narva: al contrario que las anteriores, ésta es sobre todo una ciudad moderna que ha estado muy influenciada por Rusia, de la que la separan pocos kilómetros. Sin embargo, en ella siguen quedando algunos lugares más antiguos de interés como la ciudadela del siglo XIII o la catedral de la Resurrección.

En las cercanías se recomienda visitar los acantilados de Saka y las playas de Jöesuu, siendo estas últimas unos balnearios muy populares en la época zarista. Otros lugares destacados son el monasterio de Pühtitsa, que es un edificio muy particular, o la catedral de la Asunción, la más grande del país. Más hacia el sur se encuentra el lago Peipsi, que se ha convertido en los últimos años en un atractivo centro turístico tanto para los estonios como para los extranjeros.

Pärnu y Haapsalu: Parnu es la ciudad de verano más importante de Estonia y se encuentra en la costa oeste. Aunque es un destino playero, hay muchos monumentos que pueden resultar interesantes como la Torre Roja o las casas del siglo XVII que son muy curiosas. Además, desde este punto se puede acceder a las islas de Kihnuiruhnu.

Tanto Parnu como Haapsalu fueron muy populares en la época de los zares, ya que eran el lugar de descanso de los gobernantes rusos, puesto que aquí se disfruta de un microclima al que se le atribuye capacidad curativa.

Saaremaa: es la isla más grande de Estonia y uno de los destinos principales para los amantes de la naturaleza, puesto que su entorno natural es uno de los más bellos del país. No obstante, también hay algunas edificaciones antiguas que ver como el palacio episcopal o el castillo de Kuressaare en el que se encuentra el Museo Regional y que data del siglo XIV.

Hiiumaa: es la otra gran isla del país y uno de los lugares más destacados para practicar senderismo y ciclismo, además de disfrutar de la naturaleza y observar los faros y monumentos conmemorativos de la Segunda Guerra Mundial.

Moverse en Estonia

Para llegar a Estonia lo más habitual es el aeropuerto de Tallin, que se encuentra a solamente 4 kilómetros del centro de la capital de este país. Desde aquí se mantienen constantes conexiones con las principales ciudades europeas por lo que se realizan vuelos regulares y directos que hacen que el viaje en avión sea bastante cómodo.

Para moverse por el país hay muchas opciones como, por ejemplo, el coche de alquiler, que es bastante recomendable teniendo en cuenta que las carreteras están en buen estado y que no hay mucho tráfico, aunque si se viaja en invierno es mejor hacer uso de medios de transporte colectivos como el autobús o el tren, ya que así se evita enfrentarse a las peligrosas capas de hielo.

Fiestas de Estonia

Hay muchas celebraciones interesantes en Estonia como el Memme-Taadi que tiene lugar en Tallin a mediados de junio o el Festival de la Canción que se celebra cada cinco años en la capital. Sin embargo, la más curiosa es la festividad del 23 de junio con la que se celebra la llegada del solsticio de verano y en la cual se encienden hogueras en las cimas de las colinas.

Comer en Estonia

En la dieta de este país el pescado es uno de los alimentos más importantes por lo que en el viaje a Estonia en los mejores restaurantes se pueden encontrar muchas variedades y recetas para este ingrediente. Los ahumados son posiblemente los más conocidos, siendo la más famosa la trucha ahumada conocida como suitsukada.

En cuanto a la carne, uno de los platos más típicos es el verevorst, parecidas a las salchichas y hechas con carne de cerdo y sangre.

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