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Marsella

Los viajes a Marsella son una auténtica experiencia para los turistas que deciden pasar unos días en esta interesante ciudad costera francesa. Frente al más tradicional turismo de playa se alzan un gran número de monumentos que hacen aun mejor la visita y entre los que destacan especialmente la catedral de Notre Dame de la Garde y sobre todo el Castillo de If en el que se inspiró Alejandro Dumas para su Conde de Montecristi.

Visitar Marsella

Viajes MarsellaEl origen de Marsella es bastante antiguo ya que la ciudad se asentó antes de la llegada de los galos a provenza siendo en este primer momento una colonia griega y un puerto de primer orden para esta cultura. De hecho es la ciudad más antigua de Francia y una de las más viejas de Europa.

Tras los griegos hasta sus costas llegarían más adelante otros imperios como los romanos, que lucharon contra los cartagineses adquiriendo la zona. Eso supuso la destrucción de la ciudad por parte de las tropas de Julio César quién después la volvería a levantar.

Con ello se consiguió popularizar otra vez la línea comercial a través de su puerto con los que los viajes Marsella se hicieron otra vez frecuentes, consolidándose su puerto en los siglos siguientes como uno de los más importantes para los negocios y el comercio francés.

Marsella también es muy conocida por su papel protagonista en los sucesos de la Revolución de 1789 cuando sus habitantes cantaban canciones donde se invoca a la libertad de las cuales la más famosa fue la Marsellesa, que sería elegida poco después himno nacional.

En la actualidad es la ciudad más poblada de Francias tras París y eso ha revertido positivamente en su vida cultural de manera que es un destino turístico de primer orden con lo que viajar a Marsella es muy habitual entre los turistas que dedican sus vacaciones a conocer las poblaciones más importantes de Francia.

Para estos viajeros las islas que se encuentran a pocos kilómetros de la costa de Marsella son otros de los lugares imprescindibles para visitar en especial la isla de If en cuyo castillo se inspiró Alejandro Dumas para escenificar la prisión de su conde de Montecristi.

Además de este, hay otros muchos monumentos y edificios de interés que conocer como por ejemplo el Castillo de Saint Jean, que está datado en el siglo XIII y que perteneció en su momento a la orden religiosa de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, o el palacio del Faro, el Castillo de Saint-Nicolas, la Abadía de San Victor, la basílica de Sainte-Marie-Majeure o Notre Dame de la Garde.

La mayor parte de los vestigios conservados en la ciudad y que se conocen en los viajes Marsella datan de esta época ya que a pesar de ser la más antigua de las ciudades de Francia, han quedado pocas muestras de la antigüedad, salvo algunas piezas únicas como restos de los contrafuertes y las murallas helenísticas.

En lo que se refiere al turismo costero, esta es la población más importante del país francés ya que además de disponer de un clima muy agradable sus playas son las más adecuadas para disfrutar tanto del solo como de la cálida agua del mediterráneo.

De paso, al mismo tiempo que disfrutan de las vacaciones más típicas de sol y mar, los turistas dedican algunos momentos a acercarse a conocer sus edificios históricos con lo que prácticamente cualquier tipo de turistas puede encontrar aquí algo que hacer.

Al viajar a Marsella el clima es un excelente reclamo para los viajeros ya que este es de tipo mediterráneo lo que se traduce en temperaturas muy suaves durante todo el año. Así pues, en los meses de invierno que van desde enero hasta febrero, las temperaturas no suelen descender más allá de los 11º C, mientras que en los de verano, en julio y agosto, se sitúan cerca de los 30º C no superándolos casi nunca salvo en las olas fuertes de calor que últimamente asolan Europa.

También hay que destacar que esta es la ciudad más soleada de Francia puesto que dispone de cerca de 3.000 horas de sol al año.

Lugares de interés en Marsella

Puerto Viejo: este puerto marsellés se encuentra en la avenida de la Canebière siendo uno de los lugares más interesantes para conocer de la ciudad especialmente porque sus talleres han sido clasificados como monumentos históricos. Entre estos monumentos los más destacados son el Faro de Santa María, la propia Avenida La Canebière, el ayuntamiento más conocido como el Hôtel de Vill, el ferry boat y el museo des Docks Romains.

Notre Dame de la Garde: o más conocida como la Bone Mare, la buena madre, es una basílica dedicada a la Virgen de estilo neo-bizantino. La iglesia actual fue construida en el año 1853, aunque se ha creado sobre los cimientos de un fortín que fue mandado edificar por Francisco I de Francia en el siglo XVI para parar el avance de los ejércitos del emperador Carlos V sobre Francia. Fue diseñada por el arquitecto Henri-Jacques Espérandieu y en ella lo más reseñable además de su estilo es la estatua monumental de más de 10 metros de altura con la que se corona el campanario y en la que está representada la virgen. Está hecha de bronce, pero también está recubierta de oro por el trabajo en el taller parisino del orfebre Christofle uno de los más conocidos de su época.

Basílica de Santa María la Mayor: es la catedral de la ciudad de Marsella siendo un edificio único en toda Francia por su fuerte inspiración en la arquitectura de tipo románico-bizantino. Es obra del arquitecto Léon Vaudoyer quien la proyectó en la segunda mitad del siglo XIX cuando Marsella vivió una etapa de fuerte crecimiento demográfico, social y económico. Se encuentra fuera del centro de la ciudad entre el Vieux-Port y el "nuevo" puerto comercial en una explanada sobre la que se yergue majestuosa. A esa visión contribuye sus materiales, ya que el mármol y el pórfido, le dan un aspecto muy llamativo y atractivo.

Abadía de San Victor de Marsella: se fundó en el siglo V edificándose en las cercanías de las tumbas de los mártires de Marsella entre los que figuraba San Víctor de Marsella de quien tomó nombre esta abadía. Es en consecuencia uno de los templos más antiguos de la ciudad, aunque el lugar dispone de una historia más amplia puesto que allí se encontraba una vía romana que más tarde se convirtió en necrópolis cristiana para los mártires de esta religión. El santo al que está dedicada, murió aplastado por negarse a abjurar de su fe cristiana, siendo uno de tantas personas que sufrieron las persecuciones de los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano en el año 303.

Castillo de If: esta fortificación es una de las más conocidas de Francia y uno de los monumentos más interesantes de la ciudad ya que en ella se inspiró Alejandro Dumas para describir la prisión en la que fue recluido su personaje el Conde de Montecristo. Fue construida entre los años 1527 y 1529 sobre la isla de If que pertenece al Archipiélago de Frioul y que se encuentra en la bahía de Marsella. Tras dejar de ser una fortificación defensiva de importancia se convirtió en una prisión, una función que daría después a su actual carácter turístico que tan interesante resulta a los turistas que realizan viajes a Marsella.

Moverse en Marsella

El viaje Marsella tiene en el aeropuerto internacional de la ciduad su punto de partida ya que este se encuentra a tan solo 27 kilómetros del núcleo urbano. Es además el tercer aeropuerto francés en importancia solo superado por los de París y Niza.

Para desplazarse por su interior lo más habitual es hacerlo con su red de metro que permite llegar a todos los barrios marselleses y especialmente a las áreas turísticas. También es posible hacer uso del autobús el gran medio de transporte público en la ciudad.

Fiestas de Marsella

Marsella dispone durante todo el año una gran cantidad de fiestas entre las que las interesantes son la de la Candelaria, el Carnaval, la Feria del Ajo y de las “Taraïette, fiesta de San Eloy, junto con las justas de l’Estaque, la Fiesta del Viento y la Feria de las Figuritas del Belén. Por ese motivo sea cuando sea el viaje a la ciudad se puede disfrutar de algún evento en el que conocer el folclore típica de esta población.

Comer en Marsella

La cocina de Francia en general es motivo de orgullo para sus habitantes, aunque en el caso de Marsella es además una de las más completas del territorio nacional, hasta el punto de que se habla de platos al estilo de Marsella.

Entre ellos los más populares son los del Boucouse, Duchase o Troisgros, aunque no hay que olvidar que existe una auténtica especialidad en crepes y gauffres que sin duda son los que más llaman la atención de los turistas.

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