Palacio Versalles

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El Palacio de Versalles

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A media hora de París, se encuentra la ciudad de Versalles, famosa por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV, el principal artífice de que Versalles sea uno de los principales monumentos de Europa.

Monumentos Paris(ile-de-france) El Palacio de Versalles además es un lugar histórico, ya que aquí se fraguó y comenzó la Revolución Francesa, y ciento veinte años más tarde se firmó el Tratado de Versalles, que supondría el fin de la I Guerra Mundial. Es por tanto, un monumento histórico que hay que visitar al viajar Paris.

El Palacio

Fue en 1623 cuando el monarca Luis XIII mandó construir un pabellón de caza ubicado en un coto, en el cual el monarca y los nobles pasaban sus ratos de ocio. El lugar gustó tanto al rey que mandó que fuese ampliado, construyendo lo que se conoce como el Antiguo Palacio.

Posteriormente, Luis XIV obsesionado con crear un palacio y entorno sin igual, encargó a su arquitecto Luis Le Van el embellecimiento y ampliación del edificio primitivo, sobre el que se construyó la Galería de los Espejos, sin duda la sala más impresionante del Palacio de Versalles, y que sirvió, por ejemplo, para la firma del Tratado de Versalles. Para realizar su capricho, Luis XIV invirtió mas de la mitad de los ingresos de todo un año de Francia para convertir la sencilla casa en un palacio digno de la realeza.

Posteriormente, durante los reinados de Luis XV y Luis XVI, Versalles sufrió poco a poco cambios que afectaron su majestuosidad. Jamás Versalles volvió a tener la atención que Luis XIV le prestaba y fue olvidado por la familia real. Después de la Revolución Francesa, el Palacio de Versalles de Paris fue saqueado y ya casi no fue utilizado, salvo en ocasiones especiales como la coronación del emperador alemán en 1871 o la firma del Tratado de Versalles en 1919.

Hoy en día, es un palacio nacional en el que se reciben a jefes de Estado de otros países. Además, cuenta con varias secciones abiertas al público, que son un gran atractivo turístico en la región. Igualmente, los majestuosos jardines del Palacio de Versalles tienen sus puertas abiertas y atraen a un gran número de visitantes.

Del interior del palacio destacan así mismo los Salones de la Paz y de la Guerra y las habitaciones del rey y de la reina, además de la Cámara de la Reina, que se conserva tal y como la dejó María Antonieta al abandonar Versalles en 1789. También es importante la Capilla, lugar donde acudían a misa diariamente Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, y sorprende la Ópera, un espacio donde los monarcas disfrutaban de conciertos para su entretenimiento.

Sala de los Espejos

Es la sala más famosa del Palacio de Versalles, mide unos setenta y seis metros de largo y tiene diecisiete espejos en forma de arco alineados con diecisiete ventanas con vistas a los jardines del Palacio. El techo está decorado con pinturas que relatan varias historias de los triunfos de Luis XIV. En su época, los espejos eran algo sumamente lujoso, algunos requirieron de hasta cinco mil horas de mano de obra para ser construidos. La creencia de que si rompes un espejo tendrás siete años de mala suerte viene de aquí, de la Sala de los Espejos, si un sirviente rompía un espejo en esta sala, el repararlo le costaba al sirviente siete años de paga. Al terminar la Primera Guerra Mundial, en esta sala fue firmado el Tratado de Versalles.

Casa de Opera

La Casa de Opera es famosa, entre muchas otras cosas, por su perfecta acústica, y esto se debe a que el auditorio del lugar está hecho completamente de madera, lo que hacía que no tuviera igual en lo que a sonido se refiere. La Casa de la Opera fue construida al final del reinado de Luis XV, por el año 1770. Con una capacidad para setecientas doce personas cómodamente sentadas, era demasiado grande para los estándares de aquella época.

Un aspecto interesante es que tiene un mecanismo que permite que el suelo del auditorio se nivele con el del escenario de manera tal que se convierte en una sala de enormes dimensiones. Este mecanismo fue usado durante la boda de María Antonieta y Luis XV, permitiendo que el banquete de la boda se llevara a cabo ahí mismo.

Como curiosidad, comentar que la Casa de Opera resultaba muy cara de usar, pues en una sola noche se usaban unas diez mil velas, por eso, solo era empleada para eventos realmente importantes. Actualmente, se sigue utilizando para conciertos y óperas.

Capilla Real

Aquí es donde Luis XIV escuchaba misa todos los días y donde Luis XVI y María Antonieta se casaron. La arquitectura de la capilla Real es gótica y barroca a la vez, y sus columnas son típicas del siglo XVIII. El rey escuchaba las misas desde una tribuna al mismo nivel que los departamentos reales. Solo bajaba a la iglesia para ceremonias o eventos sumamente importantes. Toda la capilla estaba llena de cortesanos quienes atendían misa de pie. Hoy en día, la Capilla Real es un lugar que presume de sus detalles arquitectónicos y esculturas de primera calidad.

Gran Trianon

Trianon es el nombre de una villa que Luis XIV compró y después demolió para construir una casa. Se dice que buscaba escapar del protocolo de Versalles, porque le resultaba en exceso opresivo. En el Trianon, el podía permanecer cerca de su familia y olvidarse de las formalidades de ser un rey. Hoy en día está restaurado y, aunque es más pequeño que el palacio principal, es otro de los monumentos Paris más señoriales. A Maria Antonieta le encantaba vivir en el Trianon.

Los jardines

Si la visita al interior del Palacio es espectacular, no lo es menos la visita a los jardines, donde se puede pasear durante horas admirando jardines con perfectas simetrías y diseños espectaculares, y numerosos estanques y fuentes que dan una idea de la gran obra que tuvo que resultar, para la época, llevar tanta agua allí y acondicionar y mantener todo aquel espectacular complejo.

L'Orangerie

Los jardines del Palacio de Versalles ofrecen una magnífica oportunidad para relajarse mientras asombran a sus visitantes. Afuera del Palacio, al lado izquierdo mirando desde la fachada, está el l'Orangerie. Aquí era donde el rey tenía sus naranjos, y él era la única persona que podía cultivar naranjas en París. Incluso había naranjos móviles que podían llevarse a invernaderos cuando el clima así lo requería, permitiendo que el rey pudiera disfrutar de naranjas en cualquier época del año.

Gran Canal

En los jardines del Palacio de Versalles está también el Gran Canal, un lago artificial de grandes dimensiones. En el Gran Canal solían navegar galeras de guerra y otras embarcaciones, incluyendo góndolas venecianas, las cuales servían para que la realeza paseara por el lago. En la actualidad es posible alquilar barcas de remo para navegar. Alimentar a los patos con pan desde estas barcas suele ser muy entretenido.

En el verano, es posible encontrarse con varias actividades en Versalles. Hay paseos en caballo, en carretas e incluso en tren, asi como también alquiler de bicicletas. Para ver todo el terreno del lugar, el tren es el medio perfecto para no cansarse. Si se está dispuesto a pagar 20€ o más, se puede alquilar un vehículo pequeño, parecido a un carro de golf, para explorar por cuenta propia los jardines del Palacio de Versalles.

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