Templo de Zeus Olimpico

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Templo de Zeus Olimpico

Se cree que un terremoto en la Edad Media acabó con gran parte de este colosal templo, el más grande de la época clásica, pero ponerse al lado de alguna de las gigantescas columnas coríntias que han quedado en pié y contemplar desde allí la Acrópolis es suficiente motivo para visitar este monumento cargado de historia.

Monumentos AtenasEl Templo de Zeus Olimpico se encuentra muy cerca de la Acrópolis, a quinientos metros, atravesando un típico barrio griego. Se comenzó a construir en el siglo VI a.C y no fue terminado hasta el siglo II d.C. durante el reinado del Emperador Adriano, que era un gran admirador de la cultura griega y por eso dedicó a Zeus este templo. En las épocas helenística y romana era el templo más grande de Grecia, tal y como lo había querido su primer precursor, el tirano Pisístrato, allá por el año 515 a.C.

Pisístrato, como buen tirano, había proyectado un templo colosal, una gran obra que recordase su nombre eternamente, pero a su muerte y tras la victoria de los demócratas, su construcción fue abandonada. Fue en el siglo III a. C., durante la dominación macedonia de Grecia y bajo el patrocinio del rey helenístico Antíoco IV Epífanes, que se retomó la obra. Para ello contrató al arquitecto romano Cossutius, con el mismo objetivo, diseñar el templo más grande del mundo conocido. Cuando Antíoco murió en el año 164 a. C. se volvió a repetir la misma historia, el trabajo se abandonó.

Mientras, en el año 86 a. C., después de que ciudades griegas cayeron bajo gobierno romano, el general Sila llevó dos columnas del templo eternamente inacabado a Roma, para adornar el templo de Júpiter Capitolino. Este fue un acontecimiento muy importante para la historia del arte, pues dichas columnas influyeron en el desarrollo del estilo corintio en Roma. De hecho, con la construcción del Templo de Zeus Olimpico de Atenas se usó por primera vez el capitel corintio, el cual se supone un nuevo orden arquitectónico, al incluir una variante decorativa. El orden corintio, tan sólo modifica estructuralmente el orden jónico en lo que a la altura se refiere. Las columnas corintias son más esbeltas que las jónicas (más altas con respecto a su anchura), y de allí en adelante se difundirán por todo el arte romano.

Por fin, en el siglo II, el Emperador Adriano consiguió terminar el templo y se lo dedicó a Zeus, el rey de los dioses griegos. Con tal motivo hizo levantar una estatua gigantesca de oro y marfil de Zeus en la cella, y puso una igual de grande de sí mismo cerca de ésta. Ningún resto de ellas o del interior del templo ha sobrevivido. No se sabe cuando fue destruido el edificio pero, como muchos edificios grandes de Grecia, es probable que fuera destruido por un terremoto en la Edad Media. La mayor parte de sus ruinas se usaron como materiales de construcción.

En cuanto a la estructura del templo, fue construido en mármol del monte Pentélico, y medía noventa y seis metros de largo por cuarenta de ancho. Lo más impresionante eran sus ciento cuatro columnas corintias, cada una de diecisiete metros de alto. Cuarenta y ocho de estas columnas estaban colocadas en filas triples bajo los frontones y cincuenta y seis filas dobles en los lados. Sólo quince de estas columnas quedan en pie hoy. La decimosexta fue derribada durante un temporal en 1852 y está todavía tendida donde cayó. Su contemplación da una pequeña idea de la magnitud del templo.

Puerta de Adriano

Los atenienses quisieron honrar al emperador Adriano, por la realización del inigualable Templo de Zeus y para ello construyeron una puerta al noroeste de dicho templo. La puerta tenía forma de arco y pretendía ser la entrada simbólica a Atenas. Fue construida con mármol del Pentélico y su función era separar los límites de la antigua ciudad de Atenas del nuevo barrio romano, que nació de la mano del Emperador. Tenía dos inscripciones alusivas en el arquitrabe: la de la cara Oeste que mira hacia la Acrópolis decía: “Esta es Atenas, la ciudad de Teseo”. En la de la cara Este, que miraba hacia el templo y la ampliación de la ciudad realizada por Adriano decía: “Esta es la ciudad de Adriano y no de Teseo”.

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