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Entre las fiestas Milan de más tradición destacan la Festa Della Nivela, todo un espectáculo ver al arzobispo volando por el Duomo en su artefacto, y la Feria de San Ambrosio, muy popular. Más conocido en el mundo es el Carnaval Ambrosiano, que impresiona por el majestuoso vestuario que lucen los presumidos habitantes de la capital lombarda.
Es una de las celebraciones más antiguas de Milán y se lleva a cabo del 15 al 18 de septiembre en el Duomo, la Catedral. Allí, el arzobispo de Milán se monta en la llamada Nívola (Nuve, en dialecto lombardo) para ascender hasta el techo de la Catedral y recuperar el Santo Chiodo, el clavo que, según la tradición, fue uno de los que apuntalaron a Jesús en la Cruz.
Una vez al año, el 7 de Diciembre, Milán celebra su santo que es Sant’Ambrogio con una feria llamada "O bei O bei". Este festival ocurre en las calles en el área alrededor de la Basilica de Sant'Ambrogio en el centro de la ciudad. Durante todo el día las calles se llenan de tenderetes donde se pueden encontrar muebles antiguos, objetos de artesanía, flores y todo tipo de productos típicos, incluidos los gastronómicos. De hecho se puede comprar carne fresca, queso, golosinas y beber el vino oficial del día, el vin brulé, con castañas asadas, justo lo necesario para calentarse en los fríos días de diciembre. Los festejos empiezan dos días antes y terminan con la feria el 7 de Diciembre. Este festival coincide más o menos con la inauguración del ciclo de espectáculos del Teatro de la Scala.
Cuando en otras partes del mundo el carnaval termina, es cuando empiezan estas fiestas en Milan, la semana antes del Miércoles de Ceniza. Es una combinación de veneración cristiana y de fiesta laica donde lo más llamativo es el Meneghino, el traje típico que se viste esos días. El Meneghino consiste en el tricorno, un sombrero con tres bordes, una peluca con una trenza, una chaqueta larga roja y marrón, pantalones verdes hasta las rodillas y calcetines a rayas rojas y blancas. Bajo la chaqueta se lleva una camisa amarilla y una bandana alrededor del cuello. Los zapatos son marrones, con la forma de arco y una charnela. También se lleva un paraguas de color rosa.
Sigue la tradición cristiana que se celebra en muchos otros países, el cortejo tiene lugar el 6 de enero, el día de la Epifanía y conmemora la llegada de los hombres sabios al portal de Belén donde nació Jesús. De hecho hay una procesión religiosa en donde tres personas representan el papel de los los Reyes Magos y conducen a todo el público desde Plaza Duomo hasta la Iglesia de Sant’Eustorgio. Aquí los Reyes Magos ofrecen algunos regalos a los niños pobres y al final donan sus coronas al sacerdote y la procesión religiosa finaliza.
Se celebra el 13 de marzo para festejar el comienzo de la primavera y para conmemorar el día de la conversión religiosa de Milán al Catolicismo. La leyenda cuenta que San Barnaba llegó a Milán el 13 de Marzo del año 51. Entrando en la ciudad se vio obligado a hacer un sacrificio por los dioses paganos, pero él tomó su cruz y trazó trece huellas en el suelo. Hoy estas huellas se encuentran en el suelo de la iglesia Santa Maria del Paradiso. Al parecer, cuando San Bernabé terminó de marcar las cruces, todos los templos paganos se derrumbaron mientras muchas flores empezaron a florecer, en un maravilloso día de primavera. Después, San Barnaba entró en la ciudad y por la primera vez se celebró una Misa en esta ciudad.
Al año siguiente, San Barnaba se marchó de Milán dejando sin embargo uno de los más famosos rituales: el Tredesin de Mars. De hecho en este día hay una feria de golosinas y flores entre Porta Romana y Porta Vigentina, y una pequena procesión religiosa que llega hasta la iglesia Santa Maria del Paradiso. Lo curioso de estas fiestas Milan es que históricamente se ha probado que San Barnaba nunca estuvo en la ciudad, pero este detalle no parece importar mucho a los milaneses.
Se celebra en el mes de abril y merece la pena ir para ver como los mejores floristas de la ciudad adornan con vistosos arreglos florales el Naviglio Grande. Por un día las calles del Canal se presentan como bellos jardines engalanados y al finalizar la jornada de fiesta las mejores creaciones reciben su merecido premio.
