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La Galeria Vittorio Emanuele II, también conocida como el Salón de Milán, fue diseñada por Giuseppe Mengoni entre los años 1865 y 1877. No sólo se construyó como una forma práctica y elegante de unir las dos plazas más emblemáticas de la ciudad, sino como un símbolo de la unión de la Iglesia y el Estado, al unir el emplazamiento de la Catedral y del Ayuntamiento.
La Galería está constituida por dos calles que forman una gran cruz, cubiertas por un tejado de hierro y vidrio que aún hoy es capaz de causar gran admiración en los viandantes. Este tipo de estructura causó furor en la Europa decimonónica, y ha dejado hermosos ejemplos como el Crystal Palace de Londres, Le Grand Palais en París o el Palacio de Cristal de Madrid.
En el cruce de las dos calles comerciales hay un centro octogonal adornado con mosaicos que representan a Europa, África, Asia y América. En otros mosaicos hay representaciones sobre el Arte, la Agricultura, la Ciencia y la Industria. En lo alto del octógono se encuentra la gran cúpula de cristal, a unos cincuenta metros de altura.
El suelo está hecho a base de mosaicos en tonos ocres, azules y siena. Bajo la cúpula los mosaicos forman el escudo de la casa Savoia y la representación de los cuatro escudos correspondientes a las ciudades de Roma, Florencia, Turín y Milán. En el escudo de Turín hay un toro al que, según la tradición, hay que pisarle los testículos con un tacón del zapato y girar dando algunas vueltas para conseguir un poco de suerte. Hay dos entradas a la Galeria Vittorio Emanuelle II de Milan, una en la Piazza del Duomo y otra en la Piazza Della Scala, y el acceso es a través de unos colosales arcos del triunfo que ya dan una idea des fastuoso sitio que se va a visitar.
En la actualidad, en el interior de la galería se extienden numerosas tiendas de alto standing,. Sede de las grandes firmas de moda internacional, no hay que dejar de visitar la tienda de Prada, justo bajo la cúpula. Esta fue la primera tienda que la firma abrió en el siglo XIX y admirar su interior, aunque no se compre nada, es una forma lujosa de viajar a otra época. Pero no todo tiene precios inaccesibles en la Galería, sólo hay que fijarse para ver que hay tiendas con precios muy normales.
Si aún así no se quiere comprar nada, siempre cabe la posibilidad de acudir a tomar algo en el socorrido McDonals que tiene aquí una franquicia, con un diseño acorde al lugar. No obstante, lo propio es tomarse un café spresso en alguna de las múltiples terrazas del centro comercial mientras se ve transitar a milaneses y turistas. Aquí se encuentra Il Saloto, que presume de servir el mejor café de Milán. Si lo que apetece es darse el gusto de comer en uno de los mejores y más caros restaurantes de la ciudad, hay que reservar mesa en Savini.
Una forma de evitar la tentación de comprar s visitar la Gallería por la noche, cuando las tiendas han cerrado. Esto permite disfrutar de un ambiente muy distinto y más tranquilo, por la iluminación y por la menor afluencia de gente, que permite admirar con detenimiento las magnificas fachadas que adornan este centro comercial de Milan.
