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Arquitectura en Roma

Aquellos que estén interesados en la arquitectura como forma de expresión artística, no pueden dejar de viajar Roma. Sus calles, y sus famosas plazas, están llenas con las más fastuosas y espléndidas muestras de la mejor arquitectura clásica, renacentista y barroca. Numerosos logros arquitectónicos se deben al ingenio de los antiguos romanos, como la cúpula del Panteón, que durante muchos siglos, ningún otro edificio pudo igualar.

Arquitectura Roma Los edificios renacentistas del Vaticano son otra muestra de la inigualable riqueza de la arquitectura Roma. Palacios e iglesias se distribuyen por la ciudad, escondiendo detrás de sus muros ricas muestras de arquitectura renacentista, gótica o barroca y pinturas o esculturas de los mejores maestros de la época. Cada una de las zonas que a continuación se describen guarda un poco de todo lo dicho.

El Capitolio y la Piazza Venecia. El Capitolio, ciudadela de la antigua Roma, constituye una visita obligada. Una amplia escalinata, la Cordonata, conduce hasta la espectacular Piazza del Campidoglio, obra de Miguel Angel. Esta se encuentra flanqueada por el Palazzo Nuevo y el Palazzo dei Conservatori, que albergan los Museos Capitolinos, con sus espléndidas colecciones y pinturas y esculturas. La ausencia de tráfico rodado hace de esta colina un lugar donde descansar del ajetreo de la ciudad., en el que sin embargo hay que volver a internarse para ver el Palazzo Venecia y su Museo.

El Foro Romano. Para apreciar la disposición del Foro, antes de visitar su confusa colección de templos y basílicas en ruinas, conviene observar el conjunto desde arriba, desde detrás del Capitolio. Una vez allí se divisa la Via Sacra, ruta que seguían través del Foro las procesiones religiosas y triunfales en dirección al Capitolio. Hasta el s. XVIII, momento en que empezaron las excavaciones arqueológicas, el arco de Septimio Severo y las columnas del templo de Saturno se encontraban medio enterradas. Los trabajos de excavación continúan, y las ruinas descubiertas datan de muchos períodos diferentes de la historia de Roma.

El Palatino. Con suaves pendientes a la sombra de pinos y el suelo cubierto de flores silvestres en primavera, el Palatino es el más agradable de los rincones de la antigua Roma, al que se accede desde el Foro. Dominan la zona las ruinas de Domus Flavio y Domus Augustaza, partes ambas del inmenso palacio que construyó Domiciano a finales del s. I d.C. Su recorrido por el lugar dependerá de las excavaciones que se estén llevando a cabo en ese momento.

Piazza de la Rotonda. El murmullo de la fuente hace de este rincón un lugar de descanso apetecible, con numerosos cafés al aire libre frente al Panteón. En este entramado de estrechas calles, en torno a la plaza, resulta difícil darse cuenta de cuán cerca están algunos de los mayores tesoros de Roma, como el Palazzo Doria Pamphilj y el esplendor barroco de la iglesia de Il Gesú, ambos a tan sólo unos minutos a pie del Panteón. Otras muestras arquitectónicas cercanas a la plaza son el Templo de Adriano, el Palazzo Altieri o la iglesia gótica de Santa María Sopra Minerva.

Piazza Navona. Una de las plazas más turísticas de Roma. Día y noche hay siempre algún tipo de actividad en el área peatonal alrededor de sus tres magníficas fuentes. Esta plaza es única en su género, y debe su forma alargada a una antigua pista de carreras y su asombrosa decoración al genio del barroco romano. El barroco está también representado en muchas iglesias de la zona. Para descubrir la arquitectura de Roma más renacentista hay que caminar por la Via del Governo Vecchio y admirar las fachadas de los antiguos edificios , algunos con interesantes tiendas de antigüedades instaladas en sus bajos.

Plaza de España. Durante casi tres siglos esta plaza, con su curiosa Fontana Della Barcaccia, ha sido el principal punto de encuentro de los visitantes de Roma. Desde lo alto, la iglesia de la Trinitá dei Monti, goza de un emplazamiento espectacular y de una de las vistas más bellas de la ciudad.

El entramado de estrechas calles que separa Piazza di Spagna de la Via del Corso es una de las zonas más animadas de la ciudad. En el s. XVIII esta área estaba llena de hoteles para aristócratas ingleses en su viaje por Europa, y también para artistas, escritores y compositores, interesados en la cultura y la historia de Roma por lo que sus edificaciones son muy interesantes. Entre ellas podemos destacar la Casa-museo de Keats y Shelley, lugar donde murió el poeta inglés Kyats en 1821, y que alberga una encantadora biblioteca.

Campo de´Fiori. Esta fascinante sección de la Roma renacentista es también una importante zona comercial y de vida nocturna, su vistoso mercado al aire libre hacen de esta plaza una de las más bulliciosas. Tiene su centro en la plaza del Mercado. Tiene multitud de bellos edificios que admirar, aunque pocos están abierto al público. Dos excepciones son el Piccola Farnesina, con una colección de estatuas clásicas, y el Palazzo Spada, que alberga importantes pinturas.

La Colina del Quirinal. Aunque el Palazzo del Quirinale, actual residencia del presidente italiano, se encuentra cerrado al público subir a esta colina sigue mereciendo la pena para ver las estatuas gigantes de Cástor y Pólux y disfrutar de las vistas de la ciudad. Para descender, hay que tomar cualquiera de las estrechas calles y escaleras que conducen a uno de los rincones más inolvidables de Roma, la Fontana di Trevi. Las calles laterales están llenas de pequeñas iglesias. Hacia la Piazza Venecia hay grandes palazzi, entre ellos el de Colonna, propiedad de la que fue una de las familias más poderosas de Roma.

Esquilino. Sin duda, lo más interesante de esta zona, es la iglesia de Santa María la Mayor. Pero hay otras iglesias, más pequeñas pero igualmente interesantes como Santa Pudenziana y Santa Prassede, con sus célebres mosaicos, o San Pietro in Vincoli, que alberga el Moisés de Miguel Angel. Al sur, en el parque Colle Oppio, se hallan los restos de las termas de Trajano.

Piazza di San Giovanni. Tanto la basílica de San Juan de Letrán como el palacio Luterano dan a un enorme espacio abierto: la Piazza di San Giovanni, que data del s. XVI y cuenta con un obelisco egipcio, el más antiguo de Roma, en el centro. Por desgracia, el abundante tráfico que discurre por esta plaza no deja admirar la belleza de este conjunto artístico. Al otro lado de la misma se encuentra la Scala Santa, o Escalera Santa, una de las reliquias más reverenciadas de Roma, visitada por multitud de peregrinos.

La Colina Celio. Las verdes pendientes de la colina Celio son una fascinante combinación de restos arqueológicos y bellos templos. El de San Gregorio Magno constituye un buen punto de partida, para ascender luego por Clivo di Scauro hasta la cima de la colina. En esta estrecha y empinada calle se encuentra la antigua iglesia porticada de Santi Giovanni e Paolo, con su campanario románico sobresaliendo entre los edificios medievales circundantes.

Piazza Della Bocca Della Veritá. Son muchos los turistas que visitan la zona, deseosos de introducir su mano en la Bocca Della Veritá, en el pórtico de Santa María in Cosmedin. Este apacible rincónde Roma junto al Tíber, antiguo emplazamiento del primer puerto de la ciudad y de un mercado de ganado, cuenta con otros atractivos. Entre las ruinas clásicas figuran dos templos de la era republicana y el arco de Jano, que data de la época del Imperio. En el siglo VI, la comunidad griega procedente de la Bizancio se instaló en el área, fundando las iglesias de San Giorgio in Velabro y Santa Maria in Cosmedin.

Trastevere. Es uno de los barrios más animados de Roma, con sus restaurantes, clubes y salas de cines así como uno de los más atractivos por su pintoresco entramado de callejuelas empedradas. En la plaza de Santa María in Trastevere se encuentra la iglesia del mismo nombre, famosa por sus mosaicos del siglo XII de Pietro Cavallini.

El Vaticano. Centro de poder de los católicos de todo el mundo y Estado soberano desde febrero de 1929, está gobernado por el Papa. En él viven una mil personas, empleadas en sus diversos museos e instalaciones. Además, cuenta con su propia oficina de correo, tiendas, emisora de radio, periódico, oficinas vaticanas y una editorial. Su monumental arquitectura renacentista se muestra en la Basílica de San Pedro y su plaza, y en los bellos palacios que albergan los Museos Vaticanos a los que se accede por la espectacular Rampa en Espiral, 1932, obra de Giuseppe Momo. Es el lugar más representativo e importante de la arquitectura Roma.

Via Veneto. Las calles que rodean Via Veneto, aunque están dentro de las murallas de Roma, muestran pocas construcciones anteriores la unificación de Italia en 1870. Con sus hoteles, restaurantes, bares y agencias de viajes, el área es el centro del turismo del siglo XX de igual modo que la Piazza di Spagna lo fue en el XVIII. En las modernas calles aún se adivinan vestigios de la arquitectura de la ciudad vieja. Entre ellos, Santa María Della Concezione, iglesia de los frailes capuchinos. Además aquí se edificó en el s. XVII el Palazzo Barberini para la poderosa familia de estos Papas.

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