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Parques en Roma

Como ocurre con el resto de la ciudad, los parques Roma están cargados de historias. Grandes personajes pasearon por estos bellos lugares y se sentaron a admirar la naturaleza o la imponente Ciudad Eterna desde alguno de sus bancos.

Parques Roma Los parques Roma forman parte, en numerosas ocasiones, de magníficas villas y palazzos, como la popular Villa Borghese. Los jardines del Vaticano es otra zona verde que permite la posibilidad de hacer visitas guiadas para conocer mejor este entorno. Y el parque de la Appia Antigua nos permite caminar por la antiquísima Via Appia y hacer una interesante ruta arqueológica en un bello entorno natural. Son muchas las posibilidades que nos ofrecen los parques al viajar Roma.

El Gianicolo. El fatigoso viaje de ascenso hasta la cima de El Gianicolo se ve recompensado con creces con las vistas de la ciudad que se divisan desde allí. Entre los monumentos del parque se hallan un faro y las estatuas de Garibaldi y su esposa Anita. Hay también un cañón que dispara todos los días a las 12 de la mañana. En la Via Della Lungara, entre el Gianicolo y el Tíber, se encuentra el Palazzo Corsini, con su colección de arte nacional, y la Villa Farnesina, decorada por Rafael para su amigo y mecenas Agostino Chigi.

Jardines del Vaticano. Se remontan a épocas medievales, cuando los viñedos se extendían al norte del Palacio Apostólico. Hoy en día, los Jardines del Vaticano están divididos en dos áreas. En una parte, al noroeste, se encuentra el parque de la Villa Pia. Del otro lado, detrás de la basílica, se encuentra el área que era usada para cultivos hasta la fundación del Estado Vaticano en 1920. En total, son unas veintitrés hectáreas de hermosos jardines llenos de encantadores senderos, coloridas flores y antiguas fuentes y estanques que rodean a la parte norte y oeste de la Santa Sede.

Isla Tiberina. En la antigüedad la Isla Tiberina, situada de frente al puerto romano, tenía dos edificios blancos de mármol travertino que asemejaban la proa y la popa de un barco. En el 293 a.C. se verificó el episodio por el que esta isla se ha identificado con la curación de los enfermos. En el medioevo se hará construir el primer hospital en la isla y posteriormente la Iglesia de San Bartolomeo, patrono de los médicos.

La Isla Tiberina, está comunicada a tierra firme por dos puentes, ambos con mucha historia. Desde el Gheto a la Isla Tiberina cruza el Ponte Fabricio y desde el Trastevere a la isla cruza el Ponte Cestio, construido en el 46 a.C. y restaurado por el emperador Valentiniano. El vecino Ponte Palatino, deja ver el único arco restante del Ponte Rotto, el primer puente de piedra de Roma.

Orto Botánico. Una espléndida colección de más de setecientas especies de árboles, plantas y flores, entre ellas orquídeas, forman el hermoso parque del Jardín Botánico de Roma. La red de riego y algunos arroyos destinados a las plantas acuáticas se abastecen por el acueducto de Acqua Paola que domina el lugar Las plantas están agrupadas según su familia botánica, muchas de ellas provienen de otros continentes. Actualmente, el Orto Botánico forma parte del Palazzo Corsini y de la Universidad de Roma.

Parque de la Appia Antigua. La Vía Appia es ese camino que miles de viajeros recorrían para llegar a Roma y lo primero que contemplaban de la enorme ciudad era el Coliseo. El camino de la Vía Appia Antca comienza en la Puerta de San Sebastiano y recorre las más de 3446 hectáreas de zona natural protegida. La Vía actualmente transformada en uno de los más importantes parques de Roma, contiene innumerables zonas arqueológicas y la Muralla Aureliana en su totalidad.

Los Jardines del Pincio están ubicados sobre la Piazza del Popolo, en una colina rica llena de vegetación. Los jardines son obra de Valadier, quien diseñó las plazas y todo el sistema del parque. El Pincio alberga la Casina Valadier, que ahora es un restaurante y un café. La Piazzale Napoleone, es la famosa terraza del Pincio, desde donde se puede ver la mejor vista de Roma

La Villa Borghese y su parque son únicos en su estilo. Fue la residencia del cardenal Scipione Borghese y del Papa Paolo V. Construido en 1605, pasó a manos del estado en 1901 y convertido en museo y parque. El conjunto tiene muchos accesos, el principal es el de la Piazzale Flaminio y el otro por la Porta Pinciana, también linda con la Vía Veneto y el Pincio.

Parte del conjunto de los jardines, lo forma el Bioparco (zoológico) de la Villa, un espacio dedicado a la zoología y los animales exóticos. Varias construcciones decoran los hermosos jardines de la villa, convertidos actualmente en un parque, entre ellas el Templete de Diana o las estatuas de Lord Byron, Goethe y Victor Hugo.

Villa Pamphili. Es el parque más grande de Roma y ocupa ciento ochenta y cuatro hectáreas en el occidente de la ciudad. Su adquisición, en dos tiempos diferentes, provocó su separación en dos partes de dimensiones casi iguales separadas por la vía llamada Olímpica. Dentro del parque se encuentran los edificios de la Villa del Vascello, Palazzina Corsino y el Casino del Bel Respiro. El Casino Del Bel Respiro, fue construido en el siglo XVII. Los jardines del casino están formados por un laberinto y tiene una reserva de nutrias de más de setecientos ejemplares.

Villa Sciarra. Es uno de los pequeños parques Roma que inspiran romanticismo cuando se pasea en la primavera durante el atardecer, y las estatuas parecen de glicerina. Surge en el lugar donde se ubicaban en la antigüedad los Huertos de Cesar, y donde la leyenda dice que Cesar hospedó a Cleopatra durante su estancia en Roma. En 1902 la propiedad pasó a sus últimos propietarios: George Wurts y su riquísima mujer Henriette Tower, que hicieron restaurar completamente el palacete y rediseñar el jardín. Fueron colocadas numerosas estatuas y fuentes del siglo XVIII. A su muerte, la propiedad fue donada a la ciudad de Roma para su uso público.

El Parque de Villa Ada, del nombre de la antigua propietaria, o villa Savoia en recuerdo de los monarcas que la tuvieron por cerca de medio siglo. No se trata de la clásica Villa romana principesca de refinadas arquitecturas, pero si de un ambiente bastante natural. La Villa comprende la colina llamada Monte Antenne donde surgió, antiguamente, el poblado Antemnae del cual provenían las famosas mujeres sabinas que Rómulo y los suyos raptaron para dar vida a su ciudad.

El Pincio es un parque más joven de lo que parece, solamente el nombre es antiguo: Hace referencia a una gran villa de la familia de los Pinci, emparentados con Nerón. El jardín fue realizado al inicio del ochocientos sobre el amplio huerto de los monjes augustinianos que conservaron la iglesia de S. María del Popolo y en cuyo convento se hospedó Martín Lucero.

Villa Celimontana, entre los parques de la Colina Celio, es el mejor conservado y más tranquilo. Con sus cuidados caminos y avenidas resulta ideal para improvisar una merienda campestre.

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