Teatro de la Opera

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Teatro de la Opera

Larga y prestigiosa es la historia del Teatro de la Opera de Roma. Inaugurado en 1880 con el nombre de Teatro Costanzi, en honor a su dueño, Domenico Costanzi, ha sido una cita obligada para todos los amantes de la Opera. Aquí se han estrenado libretos tan importantes como Tosca de Puccini o Sansón y Dalila de Camille Saint-Saens.

Teatros Roma El Teatro de la Opera fue encomendado al arquitecto milanés Achille Sfondrini, un especialista en la construcción y restauración de teatros, con el objetivo de dotar a Roma de una sala acorde al rango y prestigio de las aportaciones italianas a la ópera internacional. El proyecto desarrollado dio como resultado una estupenda acústica que favoreció la concepción de la estructura como caja de resonancia: su forma de herradura es una de las pruebas más sólidas. El teatro original podía albergar hasta 2.212 espectadores, con tres filas de palcos, un anfiteatro y una galería de arte. El conjunto estaba coronado por una cúpula con frescos de Annibale Brugnoli. Todo el trabajo se completó en dieciocho meses, y el 27 de noviembre de 1880 se inauguró el Teatro Costanzi con la obra Semiramide de Gioacchino Rossini. En el palco principal se encontraban Giovanni Rossi, el rey Umberto I y la reina Margarita.

Costanzi había invertido la totalidad de su capital en la construcción del teatro y se encontró con la negativa de las autoridades de la ciudad de Roma a comprárselo por lo que tuvo que asumir su gestión directamente. No fue mal, y a pesar de las grandes dificultades financieras lograron grandes estrenos que fueron avalando su prestigio en el entorno de la Opera tal es el caso de la obra Cavallería Risticana de Pietro Mascagni, cuyo estreno se produjo el 17 de mayo de 1890 en este teatro.

Más tarde, Enrico Costanza, el hijo del fundador, se puso al frente de la dirección del teatro y a él se le atribuye el debut de otra obra maestra: Tosca, de Giacomo Puccini, el 14 de enero de 1900. Ya en 1907 el Teatro es comprado por el empresario Walter Mocchi quién ya dirigía algunas de las principales casas de opera italianas. En 1912, Emma Carelli, soprano y esposa de Mocchi, se convirtió en la directora del Constanza. En los catorce años de su gestión artística consiguió grandes éxitos como Turandot y Trittico de Puccini, Parsifal de Richard Wagner, Francesca da Rimini, Renato Zandonai, Boris Godunov Modest Mussorgsky, Sansón y Dalila de Camille Saint-Saens y otros, no menos importantes, como los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev.

Por fin, en 1926, la ciudad de Roma, por la voluntad de Mussolini, decide comprar la Costanza. El nombre se convirtió en Royal Opera. El arquitecto Marcello Piacentini, fue el encargado de la renovación parcial del edificio. De hecho, los cambios que hizo en relación con el original son significativos y sustanciales. La entrada al Teatro de la Opera de Roma, que estaba situada en una calle hoy desaparecida (donde ahora se encuentra el jardín del adyacente Hotel Quirinale), se desplazó hacia el lado opuesto. Así, ahora la entrada se encuentra en la plaza Beniamino Gigli.

En el interior, el anfiteatro es demolido y reemplazado por un cuarto nivel,(el tercero en el orden actual), y un balcón. Los ambientes se enriquecen y adornan con estuco nuevo, decoraciones, tapices. La magnífica lámpara de araña con un diámetro de casi dos metros, se enriqueció con veintisiete mil gotas de cristal, que dominaban e iluminaban el patio de butacas a partir del 27 día de febrero de 1928, cuando se produjo la segunda inauguración oficial de este teatro con la obra Nerone de Arrigo Boito y dirigida por Gino Marinuzzi.

Esta vez, todo el trabajo se realizó en dieciséis meses, pero este aún no sería el aspecto final del teatro. Treinta años después vendrían más cambios. Si bien antes, con el advenimiento de la República, ya tuvo que pasar por otro cambio de nombre, esta vez Casa de la Ópera. En el año 1958, antes de los Juegos Olímpicos de 1960, el edificio sufrió, a instancias de la administración del Capitolio, su reestructuración y modernización. Piacentini, responsable del proyecto, fue el artífice de la arquitectura de la fachada, entrada y vestíbulo actuales.

En más de un siglo de vida, la Opera de Roma, ha escrito muchas páginas memorables en la historia del teatro musical, ópera, danza. Por lo tanto, es muy extensa la lista de compositores, directores, cantantes, bailarines, directores, escenógrafos o coreógrafos famosos que han pisado sus tablas.

Las voces más aclamadas han contribuido al prestigio del Teatro, entre ellas Enrico Caruso y Beniamino Gigli, Giacomo Lauri-Volpi, Fyodor Chaliapin, Aureliano Pertile, Claudia Muzio, Maria Callas, Renata Tebaldi, Montserrat Caballé, Marilyn Horne, Raina Kabaivanska, Mario Del Monaco, Giuseppe Di Stefano, Franco Corelli, Tito Gobbi, Alfredo Kraus, Ruggero Raimondi, José Carreras, Plácido Domingo o Luciano Pavarotti.

Entre los directores más ilustres, basta recordar el prestigio de Otto Klemperer, Arturo Toscanini, Victor de Sabata, Vittorio Gui, Tullio Serafin, Erich Kleiber, Gianandrea Gavazzeni, Carlo Maria Giulini, Georg Solti, Claudio Abbado, Georges Prêtre, Zubin Mehta, Lorin Maazel , Mstislav Rostropovich, Giuseppe Patanè, Giuseppe Sinopoli, Wolfgang Sawallisch, Nino Sanzogno o Gianluigi Gelmetti.

Entre los autores, el Teatro de la Ópera de Roma ha recibido y tocado la música de compositores como Pietro Mascagni, Giacomo Puccini, Ildebrando Pizzetti, Ottorino Respighi, Geoffrey Petrassi, Alfredo Casella, Gian Francesco Malipiero, Umberto Giordano y muchos otros. Así mismo es uno de los lugares de referencia a nivel mundial en cuanto a Opera y teatro musical del siglo XX y XXI.

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