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Letonia

En Letonia hay muchas cosas que ver, desde algunas de las ciudades con los mejores monumentos históricos de la región hasta los parajes más impresionantes en un territorio caracterizado por sus bosques centenarios y por los miles de lagos que los circundan. Por ese motivo un destino hasta ahora poco conocido ha empezado a hacerse un hueco entre los principales haciendo de los viajes Letonia una de las mejores opciones para disfrutar las vacaciones.

Visitar Letonia

Viajes LetoniaLetonia es una inmensa llanura, con una altura poco alta en la que el punto más elevado viene representado por el monte Gaizinkalns que no llega a superar los 300 metros. Casi todo su territorio está ocupado por bosques de coníferas, landas, pantanos y lagos, de los que hay más de dos mil por lo que en los viajes Letonia el entorno natural es uno de sus máximos atractivos.

Los ríos son también muy numerosos con más de 12.000 de los que el más importante es el río Daugava que discurre por este país en su trayectoria por Bielorrusia, desembocando en las proximidades de la capital de Letonia, Riga.

Los primeros pueblos letones que se situaron en el territorio de Letonia datan del silog IX d.C., aunque siempre han estado dominados por los grandes Estados que los rodeaban como los de los suecos, daneses, alemanes, polacos y rusos.

Los primeros en apoderarse de Letonia fueron los alemanes que en los primeros años del siglo XII, cuando el obispo Alberto fundó Riga, dominaron todo el pueblo letón junto con la orden de los Hermanos de la Espada, que se unieron a las órdenes Teutónicas y a la Liga Hanseática.

Ya en el siglo XVI, todo el territorio fue absorbido por Polonia que algunos años más tarde cedió la mayoría de sus posesiones a la corona sueca quien a su vez firmaría en 1721 el Tratado de Nystad con la que ponía fin a su guerra con Rusia pasando sus dominios a este país.

No sería hasta después de la Primera Guerra Mundial cuando Letonia reclamaría su independencia que se haría efectiva el 18 de noviembre de 1918 pasando a ser reconocido como país independiente por la comunidad internacional en el año 1921.

Sin embargo esta situación no duró demasiado ya que en 1939 los soviéticos volvieron a hacerse con el país tras el Pacto Molotov-Ribbentrop entre Rusia y Alemania. En 1940, sólo un año después, Letonia se encontraría bajo manos nazis durante tres años, para luego una vez vencidos pasar a formar parte de la URSS.

Definitivamente obtendrían su independencia con al fragmentación de la URSS en agosto de 1991, momento en que el gobierno soviético reconoció formalmente la independencia de Letonia, Estonia y Lituania siendo las tres admitidas en la ONU y pasando a formar parte en el 2004 de la Unión Europea.

En cuanto al clima, aquí es bastante irregular, lo que se traduce en tormentas y precipitaciones constantes incluso en los meses de verano, cuando las temperaturas se sitúan en torno a los 20º C. En el invierno sin embargo, el clima es mucho más continental y extremo co temperaturas bastante bajas y frecuentes nevadas.

Por todo ello, los mejores meses para viajar a Letonia son los que van desde mayo hasta septiembre, aunque en julio y agosto las temperaturas son más agradables, ya que es también en estos meses cuando más precipitaciones se registran. Los meses de invierno ofrecen espectáculos bellísimos sólo recomendados para quienes no les importe pasar frío.

Lugares de interés en Letonia

Riga: además de la capital es la ciudad más grande del país, y en consecuencia el principal atractivo turístico en los viajes Letonia. Lo más interesante es sin duda, la parte vieja en la que se conservan varios edificios germanos que fueron construidos en el siglo XVII.

Algunos de los monumentos más destacados son la catedral luterana de Santa María, que es también la más grande de los Estados del Báltico, la iglesia de San Pedro que pertenece al estilo gótico y que en su momento fue el edificio de madera más alto de Europa y Los Tres Hermanos, una hilera de casas muy características de la arquitectura de Letonia que se encuentra cerca de la Iglesia de San Jacobo y el Edificio del Parlamento.

Tampoco hay que perderse otros lugares pintorescos como la Puerta Sueca y Powder Tower del siglo XIV o el más reciente monumento de la Libertad.

La zona moderna también merece una mención ya que en ella, sus edificios modernistas han recibido por la UNESCO la catalogación de Patrimonio de la Humanidad.

Daugavpils: esta es básicamente una ciudad populosa y moderna que es además la segunda más grande de este país. Se encuentra en el extremo suroriental de Letonia y de ella destaca su centro histórico que ha quedado como muestra de la expansión del siglo XIX a través de sus edificios burgueses profusamente decorados y otros monumentos de gran belleza como la catedral.

No obstante lo más reseñable de la ciudad es su condición como puerta de entrada a la tierra de los Lagos Azules, que está considerada una de las regiones más hermosas de Letonia, llena de áreas protegidas entre las que destacan el bosque de Spridishi, de trescientos años de antigüedad, el bosque de Spridishi que es un bello conjunto de bosques, acantilados, lagos y cuevas espectaculares y el Parque Nacional de Aguja.

Sigulda: es una de las más importantes de toda Letonia, siendo conocida por muchos como la Suiza de Letonia. Se encuentra en el norte, en el mismo valle del río Aguja y en ella se pueden recorrer los pasos que realizaron los primeros pobladores de esta tierra hacia el año 2.000 a.C. Además aquí se encuentran multitud de reliquias y monumentos históricos de los primeros pueblos de Letonia como el Castillo y la Iglesia de Sigulda, el Castillo de Krimulda y el Castillo y la Iglesia de Turaida.

Muy cerca de ella se encuentra el Parque Nacional de Aguja que es el más importante atractivo natural del país con sus 92.000 hectáreas que transcurren a lo largo del río que le da nombre. Dentro de este parque hay otras muchas cosas que ver como el milenario valle de Devon, en la que habitaron poblaciones históricas, paisajes como las peñas de Sieve, Organ y Zvartas, y otros parajes singulares como la cueva del Diablo, el parque de Litgale o los rápidos de Kuku.

Kuldiga: en ella hay multitud de edificios datados entre los siglos XVI y XVII, entre los que los más habituales son las iglesias que representan varios cultos como el católico, ortodoxo y el luterano. Además se pueden apreciar residencias señoriales de madera de gran belleza y un molino de agua que se ha conservado en perfecto estado desde el siglo XIX.

Pero no sólo es reseñable de esta ciudad su patrimonio artístico-histórico, sino que también cuenta su marco natural entre los que se incluye uno de los bosques más antiguos del país, junto con los rápidos del río Venta y sus cataratas.

Jurmala: está muy cerca de Riga y en letón su nombre quiere decir playa por lo que esta zona es una sucesión de ciudades y playas que se extiende a lo largo de 20 kilómetros a orillas del Báltico, por lo que es el principal emplazamiento del turismo de costa en este país.

Moverse en Letonia

Los vuelos a Letonia llegan a través del aeropuerto de la capital, Riga, en el que operan algunas de las más conocidas aerolíneas tanto de Europa como de otros puntos del planeta, por lo que hay constantes conexiones entre las principales ciudades del mundo y la capital de Letonia.

En el viaje por Letonia el alquiler de coche puede ser una buena opción ya que las carreteras están por lo general en buenas condiciones y las distancias no son demasiado grandes. Sin embargo también es posible hacerlo con otros medios de transporte masivo como el tren, que no obstante es un poco limitado puesto que solo enlaza las grandes ciudades o el autobús que también se restringe a las áreas más interesantes aunque en muchos casos eso suele ser suficiente para los turistas.

Fiestas de Letonia

Las fiestas más interesantes para conocer Letonia son el Festival Pop Jurmala, el Festival de Música Folk del Báltico y el Festival de Rock, teniendo lugar todos ellos en la ciudad costera de Liepajas, mientras que en la capital son más frecuentes los acontecimientos ligados a la música clásica como el Festival Internacional de Música de Cámara y el Festival de ópera de Riga.

Comer en Letonia

En Letonia la gastronomía es muy variada, y por ese motivo aquí se pueden degustar desde los típicos pescados ahumados de la zona del Baltico hasta otras formas de preparar el pescado más elaboradas o el codiciado caviar.

Los platos más habituales son sopa de col y el caldo de carne de cerdo aunque también se recomienda probar los quesos locales que son por lo general muy fuertes y que por lo general se sirven junto a las ensaladas.

En cuanto a la bebida, la más típica es el licor bálsamo negro de Riga cuya fórmula es secreta y por lo visto se gestó en el año 1700. Es conveniente beberla con moderación, ya que tiene una gradación muy fuerte.

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