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Monumentos de Lisboa

Lisboa tiene una gran belleza histórica y monumental que hace que por sus viejas calles y plazas parezca no pasar el tiempo, enamorando al visitante. El barrio de Belem es uno de los más carismáticos, y en él se encuentras muchos monumentos importantes de la ciudad.

Monumentos Lisboa(lisboa) Los monumentos Lisboa están representados por una amplia variedad de edificios históricos que dan fe de todo el esplendor vivido en esta capital y en Portugal en general. Los diferentes palacios que ocupó la monarquía portuguesa suponen un viaje en el tiempo hacia un pasado de gran lujo y sofisticación. Monasterios, iglesias y el Castillo de San Jorge completan la visita por los grandes monumentos de la ciudad.

El Castillo de San Jorge

Asentado sobre la colina más alta del estuario del Tajo, desde su privilegiado emplazamiento se domina todo el entorno de Lisboa. El Castillo de San Jorge fue construido antes de haberse fundado la nacionalidad portuguesa y es el monumento más antiguo de Lisboa. Residencia real desde los tiempos de Alfonso Henriques a los de Manuel I , todavía se conservan las murallas que rodean la fortaleza y la puerta donde perdió la vida Martín Moniz luchando contra los árabes que defendían el castillo.

Al lado del castillo puede contemplarse también la estatua de San Jorge , a cuyo servicio estuvo siempre el caballo elegido entre los mejores del reino desde que el Rey Don Sancho le hizo donación del suyo en herencia al morir. En el interior del castillo se pueden ver las murallas, las almenas y torres que vigilaban la ciudad y todavía permanecen algunos de los cañones que custodiaban Lisboa.

Dentro de las murallas, además del castillo, queda una ciudadela que hoy puede ser visitada, el barrio de Santa Cruz. Entre los vestigios de la ciudadela destacan el castillo propiamente dicho, el Castelejo, con sus once torres, los restos de la Capilla Real, el Patio de Armas, las antiguas prisiones, la Praça Nova y la Puerta de Moniz. Además, en la Torre de Ulises está instalado el Periscopio, inventado por Da Vinci en el siglo XVI y único en Portugal, que permite observar la ciudad en 360º.

La Catedral

Se trata de otro de los monumentos más antiguos de Lisboa. Data del Siglo XII, pero ha tenido que ser reconstruida en diversas épocas como consecuencia de haber sido destruida en parte por varios movimientos sísmicos. No obstante , su originaria planta románica conserva, en gran medida, su pureza de estilo. El claustro y la capilla de Joanes son de inspiración gótica. Destacan por su belleza las ventanas románicas de la fachada y las bóvedas del mismo estilo de la nave, así como la Sacristía, las losas sepulcrales, la rica verja románica que cierra una de las capillas del artístico claustro gótico , el transepto y el deambulatorio y sus túmulos y capillas absidales.

En una de las nueve capillas góticas del interior, llaman la atención las curiosas tumbas de un compañero de armas del rey Afonso IV, el caballero Lopo Fernandes Pacheco y de su esposa, con esculturas de ambos personajes sobre los sarcófagos, así como de sus perros... También tienen sepultura allí el rey Afonso IV y Beatriz, su esposa. Pero sin duda los restos más preciados de la Catedral son los de San Vicente, que fueron traídos en 1173 desde el sur de Portugal.

Iglesia de Santa Engracia

Es el Panteón Nacional Portugués desde el año 1916 y su interior guarda los restos de presidentes de Portugal, de importantes escritores, como Joao de Deus, Almeida Garrett, y de la recordada cantante de fado Amalia Rodrigues, así como monumentos conmemorativos de figuras destacadas de la historia, tales como Vasco da Gama, Alfonso de Albuquerque, Enrique el Navegante y el famoso poeta Luis de Camôes, entre otros.

Entre los numerosos monumentos de Lisboa , esta es la primera iglesia barroca portuguesa pues fue construida en el siglo XVII sobre una antigua iglesia del siglo XVI. Es una de las más visitadas de la ciudad y se encuentra situada en el Campo de Santa Clara, cerca de la Feira da Ladra. Sufrió numerosas reconstrucciones a lo largo de su historia hasta alcanzar su estado actual en los años sesenta. Su arquitectura combina los estilos manierista y barroco. Tiene planta en forma de cruz griega y su fachada barroca está coronada por una hermosa cúpula. El interior del edificio se encuentra totalmente revestido de mármol policromo.

Monasterio e iglesia de Los Jerónimos

El monasterio e iglesia de Los Jerónimos se ubican en el barrio de Belém y son las auténticas maravillas del arte renacentista portugués. Fueron construidos a principio del siglo XVI bajo la tutela del arquitecto Diego de Boitaca en el mismo lugar donde anteriormente había estado emplazado el altar erigido a Nuestra Señora de los Navegantes, ante el cual Vasco de Gama pasó rezando toda la noche anterior a su histórica partida hacia las Indias.

Las cuantiosas riquezas traídas por Vasco de Gama fueron en parte destinadas por el rey Manuel I de Portugal a la construcción de Los Jerónimos. Respetado milagrosamente por el terremoto de 1755, constituye el monumento más valioso y representativo de la época manuelina. En los Jerónimos conviven armoniosamente los estilos gótico y renacentista. Llaman poderosamente la atención por su belleza el grandioso pórtico sur de la iglesia, el portal del lado del puente, la bóveda y sus elegantes pilares y el artístico claustro. Sin duda, un lugar imprescindible de visitar al viajar Lisboa.

Basílica da Estrela

Sobre una de las colinas que dan fama a Lisboa se levanta el barrio de Estrela, y lo más destacable de este barrio lisboeta es sin dudas la Basílica da Estrela, que constituye un magnífico mirador sobre la ciudad de Lisboa. Recibe también el nombre de Basílica del Corazón de Jesús, su construcción se inició en 1779 por iniciativa de doña Maria I, esposa del rey consorte Pedro III, para cumplir los votos que había hecho si tenía hijos.

Torre de Belém

Situada en la desembocadura del río Tajo, en el barrio de Belém, fue construida entre los años 1515 y 1521 para vigilar el estuario del Tajo y también sirvió como centro de recaudación de impuestos para poder entrar a la ciudad. la Torre es uno de los monumentos más característicos de la esplendorosa época manuelina. En la decoración de la elegante torre intervienen los más diversos elementos representativos del espíritu navegante de los portugueses y constituye el más acabado símbolo de Don Manuel el Afortunado.

Palacio da Ajuda

Es una residencia de estilo neoclásico utilizada por la Familia Real portuguesa a lo largo del siglo XIX. Fue mandada construir tras la destrucción del Palacio de Ribera en el terremoto de 1755. El arquitecto Caetano de Sousa planificó la construcción de un palacio enmarcado en el barroco-rococó más tardío.

Cabe destacar el techo en el Jardín de Invierno que fue un regalo del virrey de Egipto, la sala de música y su preciosa porcelana oriental, el Salón de Baile. Pero lo más impresionante el enorme Salón del Trono que ocupa toda el ala sur, y el comedor con sillas cubiertas de seda, y frescos en el techo en alusión al nacimiento del rey João VI. Los visitantes no deben pasar por alto la interesante colección de relojes que se distribuye por todo el palacio.

Palacio de Queluz

Otro de los principales palacios de la familia real portuguesa, que a partir de su construcción se convirtió en la principal residencia de los miembros de la Casa de Braganza y el máximo exponente del Rococó portugués. Lo hizo construir en 1747 el infante, y después Rey, Pedro III en el emplazamiento ocupado por un palacio de origen rural de los marqueses de Castelo Rodrigo. A pesar de la influencia francesa e italiana, el palacio tiene rasgos típicamente portugueses, tales como la baldosa azul, los famosos azulejos.

Uno de los aspectos más destacados es el interior con el grandioso y elegante Salón del Trono, antaño espléndido escenario de bailes y banquetes, forrada con espejos y adornado con candelabros de cristal y estatuas doradas. A continuación está la sala de música, donde la orquesta real reproducía óperas y conciertos. También destaca el dormitorio real, una sala cuadrada con impresionantes murales, un techo abovedado, y decoración en maderas exóticas.

Palacio das necesidades

Este antiguo palacio real fue construido entre 1745 y 1750, por orden del rey Juan V. Dirigió las obras del edificio el arquitecto Caetano Tomás de Sousa. Es otro de los magníficos monumentos Lisboa que sirvieron de residencia oficial de los reyes de Portugal hasta que, con la partida de don Manuel II en el año 1910, quedó abolida la monarquía del país. En la actualidad el palacio das Necessidades es la sede del Ministerio de Asuntos exteriores.

Destacan los magníficos jardines que lo rodean, que contienen una variada colección de plantas exóticas. El edificio está situado junto al lago que lleva su mismo nombre, en cuyo centro se alza una fuente que data de 1747 formada por un obelisco.

Casa dos Bicos

También llamada casa dos Diamantes, este singular monumento fue construido en 1523 por don Bras, hijo del famoso don Alfonso de Alburquerque, que fue gobernador de la India portuguesa en el siglo XVI. Se trata de un edificio de estilo renacentista, en cuya fachada predominan los picos como motivo ornamental.

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