Castillo de San Jorge

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Castillo de San Jorge

Su imagen sobresale en la cima de la colina de San Jorge, la más alta de Lisboa y es posible contemplarlo tanto de día como de noche, acompañado por la iluminación nocturna. Su larga historia es la historia de la ciudad y de los pueblos que por ella han pasado. Residencia real en la Edad Media, pasó a ser después cárcel e incluso teatro. Actualmente es uno de los monumentos de Lisboa más visitados.

Monumentos Lisboa Construido en el siglo V por los visigodos, el Castillo de San Jorge fue agrandado por los árabes en el siglo IX y modificado durante el reinado de Alfonso Enríquez. En 1938 sufrió una restauración completa. Su período de máximo esplendor se extendió desde mediados del siglo XIII hasta principios del siglo XVI, época en la que el castillo fue la residencia de los reyes de Portugal. Como muestra de su extenso pasado, actualmente se están recuperando restos fenicios, griegos y cartaginenses.

Cuando Lisboa se convierte en la capital del reino, en 1255, el castillo pasa a ser el Palacio Real. Durante esa época tiene que soportar varios asedios militares e incluso varios terremotos que le causaron daños. Como Palacio Real tuvo el privilegio de acoger la recepción de Vasco de Gama, tras descubrir el camino marítimo a la India, a finales del siglo XV. Nuevamente, durante el siglo XVI y XVII el Castillo se ve sometido al castigo de los terremotos y los asedios militares. En el periodo de la Restauración portuguesa el Alcalde rindió la plaza a los Restauradores, sólo después de recibir el beneplácito de Margarita de Saboya, la Virreina de Portugal, en 1640.

La decadencia del Castillo de San Jorge de Lisboa vendría dada por el traslado de la residencia real a un palacio más lujoso en la zona de la Plaza del Comercio. Tras el abandono regio pasó a ser prisión, teatro y almacén de armas. También le afectó, sobre todo en sus murallas, el gran terremoto que asoló Lisboa en 1755. Esta última circunstancia fue aprovechada para realizar varias zonas ajardinadas en su entorno, que aún existen y le dan personalidad a la fortaleza.

A comienzos del siglo XX, 1910, fue clasificado como Monumento Nacional. Esto suposo que pudiesen iniciarse importantes obras de restauración en la década de 1940 y al final de la década de 1990, consiguiendo que el castillo sea actualmente uno de los más visitados por los turistas que se acercan a la capital portuguesa.

El castillo se abre en sus muros con almenas y doce portones, siete de ellos por el lado de la iglesia de Santa Cruz do Castelo. Por el exterior, un paño de muralla da acceso a una torre barbacana. Dieciocho torres de sustentación refuerzan los muros. Por el Portal Sur, a través de la Rua de Santa Cruz do Castelo, se accede a la Plaza de Armas.

En el interior del Castillo se pueden ver las murallas reconstruidas, las almenas y torres que vigilaban la ciudad e incluso algunos de los cañones que defendieron la ciudad. Pasear por sus murallas y almenas y asomarse al mirador para contemplar y fotografiar las mejores vistas sobre Lisboa y su estuario es parte importante del encanto que desprende el Castillo. La Torre de Ulises cuenta con una cámara oscura que ofrece una proyección de imágenes antiguas de Lisboa.

Dentro de las murallas, además del castillo, hay una ciudadela, el barrio de la Santa Cruz, que también puede visitarse. Allí se encuentra la Rua de Santa Cruz do Castelo y la iglesia del mismo nombre, donde hay una estatua de San Jorge. Aquí también se encuentra un pequeño restaurante, “Casa do Leao”, que abre únicamente en verano, donde es posible disfrutar de la cocina de Lisboa.

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