Catedral de Lisboa - Se

Viajes Lisboa

ofrecido por

Buscador GRATUITO de hoteles baratos y viajes

Entrada
Salida
» Busca tu hotel en booking.com

Catedral de Lisboa

Situada en el barrio de la Alfama, la zona más antigua de la ciudad, esta iglesia – fortaleza fue construida en estilo románico tardío, siglo XII, si bien su arquitectura muestra elementos de todos los estilos posteriores debido, sobre todo, a su reconstrucción tras los terremotos que, en varias ocasiones, han sacudido Lisboa.

Monumentos Lisboa La Catedral Lisboa se construyó sobre los restos de una mezquita en el año 1150, tras ser reconquistada la ciudad, hasta entonces bajo dominio musulmán. Destaca por su claustro, del siglo XIII y por albergar los restos de San Antonio de Papua, patrón de Lisboa nacido en Portugal, y de San Vicente, entre otros ilustres personajes históricos. La Catedral también tiene un pequeño museo y otros tesoros. Llamada inicialmente Iglesia de Santa María la Mayor, tomó su carácter de catedral en 1393, bajo el reinado de Joao I, y se convirtió en todo un símbolo para la ciudad y un ejemplo de arquitectura religiosa medieval. El nombre de “” deriva de “Sedes Episcopalis”, mismo nombre que identificó a este barrio de la ciudad.

Exterior de la Catedral

La fachada occidental se encuentra compuesta de dos grandes torres macizas, elevadas y reforzadas con contrafuertes rectos. Tienen un amplio ventanal donde posteriormente fueron colocadas las campanas. Posteriormente ambas torres fueron coronadas con almenas defensivas. La nave central, más baja luce un gran rosetón en la parte central de la fachada. En el nivel inferior se encuentra el nártex que en este caso es testimonial y en su fondo se encuentra la portada que penetra en el muro con múltiples arquivoltas. Los fustes y basas de las columnas están decorados con una floración entrelazada perteneciente al estilo propio de la última fase del románico.

La fachada septentrional fue alterada por las numerosas intervenciones posteriores. Destaca la figura de una escultura visigótica sobre el primer contrafuerte. En cuanto a la fachada sur, dispone de varias ventanas a nivel de las galerías y un rosetón en el crucero que hace juego con el situado en el lado opuesto.

Interior de la Catedral

Su interior se distribuye en tres naves con seis tramos cada una, un crucero saliente y en el centro se alza una linterna de estilo normando. El ábside, con un deambulatorio de estilo gótico, fue levantado con posterioridad. En su origen, la Iglesia fue construida con una sencilla Capilla Mayor pero Alfonso IV hizo una modificación del conjunto con la construcción del deambulatorio con nueve capillas radiales, a las que se añadió en el lado norte la Capilla del Santísimo Sacramento y, en el lado sur, la de San Vicente, todo ello en el nuevo estilo gótico.

El claustro de la Catedral de Lisboa es de estilo gótico y se comenzó a construir en 1332 de la mano del maestro Juan Anes. No es ni proporcionado ni armonioso, las dos largas galerías terminan en el extremo oeste en el cuerpo románico de la Sé. Está cubierto en su totalidad de una sencilla crucería cuyos nervios apoyan en sencillas mensuras, los tramos son irregulares. Los arcos exteriores son apuntados sobre columnas pareadas de capiteles decorados con temas vegetales, todavía conserva elementos del estilo románico con imágenes antropomórficas o de animales.

Alfonso IV remodeló la Capilla Mayor como Panteón Real para él y su familia, y propulsó la construcción del nuevo coro. Durante el terremoto de Lisboa la Capilla Mayor fue totalmente destruida, perdiendo durante el seísmo los túmulos reales. En las capillas del deambulatorio se encuentran un gran núcleo de túmulos de estilo gótico del siglo XIV, entre los que destaca, por su realismo, el de Lopo Pacheco, hidalgo de la corte de Alfonso IV y compañero en la “Batalla del Salado”, el de Doña María de Villalobos, su esposa, y una infanta portuguesa no identificada.

Durante el reinado de D. Joao III destaca la instalación del retablo de la Capilla de Bartolomeu Joanes, construida en 1537 por el humanista Pedro Fernandes de Serpa, con sus ocho tablas donde se representan el Martirio de San Bartolomé y varias escenas de la Vida de la Virgen y de la Pasión de Cristo, pintados por Cristovao de Figuiredo, Garcia Fernandes y Diogo de Contreiras.

La construcción de la Sacristía data del siglo XVII y es obra del arquitecto Marcos Magalhaes, destacan los trabajos en mármol de Antonio Vaz de Castro. Sobre la antigua sacristía de Joao V y la nueva Sala Capitular, actualmente se puede visitar el Museo de Arte Sacro, donde esta depositada la famosa custodia de 1760 obra del orfebre Joaquim Caetano de Carvalho.

Durante el reinado de D. José I (siglo XVIII) se renueva la Capilla Mayor, incorporando una nueva decoración basada en vistosos mármoles de color con columnas y capiteles de inspiración neoclásica. En esta época es la nueva construcción de los túmulos de Alfonso IV y Doña Beatriz que sustituyeron a los iniciales destruidos en el terremoto. En la siguiente restauración acometida en el último cuarto del siglo XIX trata de devolver una unidad de estilos que no había sido conseguida en periodos anteriores, dotándola de imagen medieval.

A finales del siglo XX se iniciaron las excavaciones para la consolidación del Claustro, donde apareció material arqueológico de diferentes épocas a partir del siglo VI a.C. hasta el siglo XIV, cuando fue edificado el claustro. Los vestigios más antiguos se sitúan en la zona norte donde aparecen casas de origen fenicio con cerámica importada del Mediterráneo. Durante la ocupación romana, del siglo I d.C., aparecen numerosas calzadas y el diseño urbanístico de parte de Lisboa. También de la época musulmana se han recuperado numerosos restos de cerámica.

Recomendar

Viajes.net

Utiliza las estrellas para valorar este destino:

7 / 10

1 votos

3339 visitas

Compartir Facebook
Destinos relacionados