Monasterio de los Jeronimos

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Monasterio de los Jeronimos

Es en la actualidad uno de los símbolos de Portugal, fue declarado Monumento Nacional en 1907 y posteriormente en 1983 fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. También es el lugar donde yacen los restos de Vasco da Gama y el escritor más célebre del país, Luís de Camões.

Monumentos Lisboa El Monasterio de los Jeronimos de Santa María de Belém, fue construido en estilo manuelino por el arquitecto Diogo de Boitaca en el siglo XVI, para conmemorar el regreso de la India de Vasco de Gama. Este estilo artístico, similar al gótico florido por cuanto que es una mezcla de gótico tardío y de Renacimiento, nació en Portugal durante el reinado de Manuel I, época en que esta nación se enriqueció con las especias orientales. Se construyó sobre la ermita de Restelo, donde Vasco de Gama pasó la noche orando antes de partir hacia la India. Dentro del monasterio se hallan los museos de Arqueología y de la Marina.

El Rey Manuel I lo mandó construir con el objetivo fundamental de reunir en un panteón familiar a toda la dinastía que él había iniciado (Avis-Beja). A su muerte se construyo el sepulcro de mármol situado en la capilla mayor de la iglesia de Nuestra Señora de Belém, adjunta al Monasterio. Posteriormente, se fueron construyendo las capillas laterales del transepto donde se depositaron los restos de los sucesores de la dinastía. Esta magnificencia de su construcción, sus elaborados y acabados detalles obedece al momento de esplendor económico que vive el país tras los descubrimientos del nuevo mundo, hasta el punto que se dice es la obra cumbre del estilo manuelino, con uno de los claustros más bonitos del mundo.

La construcción del Monasterio duró prácticamente todo el siglo XVI y estuvo a cargo de sucesivos arquitectos. La fachada principal presenta unas dimensiones de más de trescientos metros. Su acceso principal es por el Portal Sur, puerta que dispone de gran riqueza en la decoración, como es la figura central de Nuestra Señora de los Reyes o Santa María de Belém, y el infante D. Enrique, representado como un gran guerrero.

El Claustro

Es de forma cuadrangular con cuatro galerías cubiertas, abiertas al patio central por medio de arcadas y disposición es en dos pisos. Su construcción se ubicó en el lateral de la iglesia, dotándole de las dependencias conventuales típicas: la Sala Capitular ; el Refectorio, y acceso al Coro Alto. En el piso inferior los techos son abovedados, con una rica decoración de estilo manuelino típica donde se representan plantas y animales de diferente procedencia, símbolos nacionales y emblemas del rey. También temas más relacionados con lo religioso y también la inspiración en símbolos de carácter náutico, tan de moda en su época.

En el piso superior la decoración tiene un carácter renacentista, obedece a una evolución natural del proyecto y más por la adaptación a los nuevos movimientos, en esta parte intervienen los arquitectos Joao de Castillo y Diego de Torralba. Esta parte del Monasterio de los Jerónimos es considerada la obra cumbre de la arquitectura portuguesa, sobre todo por la riqueza y minuciosidad de las esculturas y el trabajo en general de la piedra, como las esculturas de la Pasión de Cristo entre grandes símbolos de la corona y la gran fuente del León, situada en un extremo del claustro.

En el refectorio, el lugar destinado a la comida de los monjes, la decoración es austera y dispone de dos cenefas de piedra a modo de cuerda que le confieren un aspecto regio. Posteriormente, en el siglo XVIII, la sala fue revestida con azulejos policromados, con representaciones de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

Antes de llegar a la Sala Capitular del Monasterio de los Jeronimos de Lisboa se puede contemplar el sepulcro de Fernando Pessoa. La sala fue terminada de construir dentro del siglo XVI y su interior sufrió algunas modificaciones en el siglo XIX. En la última fase de la reforma se coloco el sepulcro de Alexandre Herculano, un gran historiador romántico del siglo XIX y primer presidente del Municipio de Belém.

Dentro de la galería sur del claustro se encuentra la escalera de acceso al segundo piso y al Coro Alto, allí hay varias puertas ornamentadas con cenefas manuelinas, corresponden con los antiguos confesionarios. El Coro Alto era el lugar donde se celebraba la oración comunitaria también llamada “Oficio Divino”. El diseño de esta parte del convento obedece al diseño de Diogo de Torralva y posteriormente fue ejecutado en 1550 por el maestro Diogo de Çarça. Destacan en este Coro las dos series de sillerías, cada una de ellas con un asiento levadizo en el que esta representado la misericordia, también están decorados con vasos, animales mitológicos cabezas y guerreros.

Saliendo del Coro Alto, las galerías superiores del claustro muestran numerosas gárgolas, que representan animales. También se puede admirar varias esculturas en la cima del monasterio, como la de D. Manuel I, rodeado de las virtudes con forma humana, Santos y profetas de la Biblia.

La Iglesia de Belem

Accediendo por la puerta axial se llega a la Iglesia teniendo la sensación de estar en el interior de una gran gruta o cueva por la disposición de la bóveda polilobulada. La Capilla Mayor contiene los sepulcros del rey Manuel I y su mujer la reina María, su hijo, el rey Joao III y su mujer, la reina Catharina de Austria. Fue mandada construir por la Reina Catharina e inaugurada en 1572. Son notables las diferencias arquitectónicas entre esta Capilla y el resto de la iglesia. Al fondo de la Capilla Mayor se levanta el Altar Mayor donde están cinco grandes cuadros de Lorenzo de Salzedo.

Las capillas laterales del transepto esta dispuestas con los sepulcros de la familia real situadas al norte y al sur. En la misma nave se encuentra el sepulcro de Vasco da Gama, primer navegante portugués en llegar hasta la India en 1498. A su derecha está el sepulcro de Luis Vaz de Camoes, poeta portugués que vivió como nadie la época de los descubrimientos y fruto de esas aventuras escribió la obra cumbre de la literatura portuguesa “Os Lusíadas”, versos que describen el viaje de Vasco da Gama hasta llegar a la India y la Historia de Portugal. El Monasterio de los Jerónimos es un lugar imprescindible de visitar al viajar a Lisboa.

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