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Transportes en Lisboa

La imagen de Lisboa está asociada a la del tranvía, pero las líneas de tranvía cada vez son menos y están restringidas a determinados barrios del centro histórico, ya que al norte de la plaza de Restauradores no hay ni una sola línea de este medio de transporte.

Transportes Lisboa(lisboa) Uno de los transportes Lisboa más representativos, los antiguos tranvías, han quedado en la ciudad de Lisboa como el medio de transporte idóneo para las calles del centro de la ciudad con fuertes pendientes y curvas donde no caben ni los tranvías nuevos ni casi los autobuses. También es el medio de transporte preferido de los turistas. Ya sea el tranvía 28, que recorre el centro, pasando por el Castillo, la Catedral y el Barrio Alto, o el 15, que va desde el centro hasta Belém. Los tranvías urbanos son de color amarillo, igual que los autobuses, aunque existe un tranvía turístico de color rojo.

Los tranvías forman parte de la red Carris, que gestiona también los autobuses urbanos, los tres ascensores (pequeños funiculares para salvar cuestas) y el elevador de Santa Justa. Para todos los medios de transporte que forman la red, se puede comprar el billete en el mismo momento de utilizarlo. Pero lo más cómodo es recargar billetes comprando la tarjeta 7 Colinas, que se puede adquirir en los kioscos amarillos de Carris, el metro y correos. Su precio es casi la mitad del billete comprado en el autobús. Se recarga con billetes de diez viajes.

A diferencia de otras ciudades europeas, los titulares de la red de Carris no son los mismos que los del Metro. No obstante, existe la posibilidad de cargar en la tarjeta 7 Colinas billetes combinados para uno o varios viajes Lisboa o, incluso, para un día entero.

Lisboa dispone de una red de Metro relativamente buena, aunque aún no llega a algunos barrios. Por ejemplo, la zona del Castillo, Alfama, Graça, Alcântara, Campo de Ourique, Amoreiras o Belém no están conectadas por este medio de transporte. No obstante hay estaciones relativamente cercanas si no importa darse un paseo.

Son cuatro líneas con características diferentes. La Roja, que lleva al Parque de las Naciones, es excelente, la Amarilla está bastante bien cuidada, en la Azul depende de cada estación y la Verde es bastante sucia en la mayor parte de sus estaciones. Tiene también el inconveniente de las escasas posibilidades de trasbordo, lo que, a veces, provoca trayectos demasiado largos. A diferencia de los autobuses, comprar un billete sencillo no supone una gran diferencia económica con el de ida y vuelta, o los bonos de 10.

El billete 7 Colinas es una tarjeta recargable que se compra en el metro y en los puestos de venta de la Carris. La tarjeta, en principio se vende vacía, y la recarga se realiza con el tipo de título de transporte que se desee, por ejemplo, los bonos de 5 y 10 viajes de los autobuses, los billetes combinados de metro y autobús o los billetes turísticos. Para el turista ocasional que quiera utilizar frecuentemente el transporte público, se recomienda comprar esta tarjeta y cargarla con el billete para toda la red de metro y autobús de uno o cinco días.

Quien vaya a utilizar mucho los transportes en Lisboa , porque vaya a permanecer allí más tiempo, puede estar interesado en la tarjeta Lisboa Viva que, entre otras cosas, permite cargar los abonos mensuales para el metro y el autobús. Cuesta unos 5 euros, requiere rellenar un formulario y entregar una foto y tarda en estar preparada un par de semanas. Merece la pena porque, por ejemplo, el abono mensual del metro es bastante barato en relación con el precio de los billetes.

El taxi, comparado con algunas ciudades españolas, es muy económico, lo que le convierte en el mejor medio de transporte para la noche lisboeta. Eso sí, conducen a velocidad de vértigo si la calle está despejada. Es aconsejable un poco de paciencia y, a ser posible, llevar suelto para no tener problemas con el cambio. En la oficina de turismo del aeropuerto se puede comprar un ticket-taxi precompra que se puede usar para evitar que alguno intente cobrar más de lo debido.

Desde el aeropuerto, además de la opción del taxi, hay un autobús especial de la Carris, al que se accede con un billete especial de un día para la red. No obstante, quien no le tenga miedo a la aventura podrá coger varias de las líneas urbanas que paran en la zona de salidas. El aeropuerto está situado prácticamente dentro de la ciudad, así que la duración de cualquier trayecto será escasa.

Para alquilar un coche, hay compañías, como las multinacionales, que ofrecen precios bastante buenos. Una de las más requeridas es Budget. Una vez alquilado el coche, circular por Lisboa no es complicado, salvo en las concurridas horas punta. El tráfico en la ciudad es denso como en cualquier capital pero se suaviza mucho los fines de semana y fiestas, cuando se puede conducir sin problema.

Lisboa cuenta con largas avenidas aunque también tiene barrios de calles estrechas y fuertes pendientes. Cuidado con ello, ya que un conductor con poca práctica podría tener algún susto. Salvo que se vaya muy seguro es mejor no adentrarse en coche por Alfama o Barrio Alto, incluso con GPS. Las radiales que rodean Lisboa en general son cómodas de conducir aunque el tráfico es muy rápido. En verano las carreteras que van a la playa están muy concurridas, en particular la Avda. Marginal, que recorre la costa hacia Estoril y Cascais.

El principal problema es aparcar, para lo cual hay que tener buena suerte en esas empinadas calles o dejar el coche en un aparcamiento público, generalmente con tarifas razonables. Muy buena idea es aparcar en el parking público de Plaza Figueira, en pleno barrio de Baixa. Es una plaza fácil de llegar y a distancia a pie de todas partes.

El tren de cercanías no funciona mal, aunque tiene algunas carencias de conexión entre líneas. Para viajar a Cascais y Estoril, el tren se coge en Cais do Sodré; mientras que para llegar a Sintra se puede tomar el tren en Roma-Areeiro, Entrecampos, Sete-Rios o Campolide y, cuando se reabra, desde la estacíon de Rossio. Con un transbordo en Roma-Areeiro o Entrecampos se puede llegar también desde la estación de Oriente.

Otro de los transportes Lisboa más característicos son los barcos que cruzan el río Tajo hacia Barreiro y Cacilhas. No existen billetes de ida y vuelta pero la experiencia es divertidísima y por menos de 1.50 euros se puede cruzar el río para ver Lisboa desde el agua. En la estación Fluvial de "Cais do Sodré" se toman barcos hacia Cacilhas y allí se puede comer muy bien. Haga el regreso en el servicio "Ferry", que permite viajar al aire libre. Este servicio no está incluido en la tarjeta "Sete Colinas".Para los destinos más largos a Montijo o Barreiro el transporte de pasajeros se realiza en catamaranes que salen desde la estación fluvial de Terreiro do Paço, junto a la Plaza do Comércio.

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