Tranvia 28

Viajes Lisboa

ofrecido por

Buscador GRATUITO de hoteles baratos y viajes

Entrada
Salida
» Busca tu hotel en booking.com

Tranvia 28

El eléctrico 28, como dicen los portugueses, es uno de los símbolos de Lisboa. Con su diseño decimonónico, su acompasado traqueteo y sus asientos de madera, lleva más de un siglo recorriendo las siete colinas de la ciudad y atravesando sus calles angostas por las que apenas cabe.

Transportes Lisboa El tranvia 28 es un clásico de de esta ciudad y uno de los más utilizados ya que une la zona del Bairro Alto con el Castillo de San Jorge. Resulta muy práctico y económico sacar la tarjeta de transporte de un día y recorrer las zonas más emblemáticas de Lisboa a bordo del 28, subiendo y bajando todas las veces que sea necesario. Al mismo tiempo que se visitan las zonas monumentales se podrá disfrutar de conocer las callejuelas y rincones más típicos y curiosos de esta ciudad llena de contrastes.

Su recorrido de poco más de 8 kilómetros y una hora de duración si se hace entero de punta a punta, pasa por el barrio de Alfama, La Catedral de Lisboa, el Castillo de San Jorge, donde vuelve a bajar y pasa por la Rua da Conçençao, cerca de la Praça do Comerço, Chiado y el Bairro Alto, un lujo al alcance de todos y que suele ir lleno de turistas.

El legendario 28 es uno de los viejos tranvías que aún transitan por las mismas rutas desde el centro de la ciudad, a nivel del mar, por el embrollo de calles que suben hasta el Castillo de San Jorge. El recorrido en tranvía descubre al visitante estampas de la vida cotidiana de la ciudad, además de ofrecer unas increíbles vistas de Lisboa y del río Tajo. Es imposible imaginar Lisboa sin sus tranvías amarillos.

La línea por la que transita fue construida en el año 1914 y desde entonces no ha parado de realizar su complicado recorrido, lleno de cuestas arriba y abajo, curvas y calles estrechas donde casi se pueden tocar las paredes y los balcones de ambos lados. El paisaje también cambia continuamente a lo largo del recorrido con fastuosos monumentos, modestas casitas desconchadas y modernos edificios que permiten apreciar cuantas Lisboas caben en una sola ciudad.

Los turistas suelen coger el tranvía 28 en la Rua da Conceiçao , al lado de la Praça do Comerço, en pleno centro de Lisboa. Allí se puede tomar en dos sentidos, pues no es circular, y hay que decidirse por un trayecto, o sencillamente comenzar el recorrido en una de sus terminales. La dirección más habitual suele ser hacia Alfama, que es el barrio más antiguo y pintoresco de la ciudad y alberga los monumentos históricos más conocidos de Lisboa. Nada más tomar el 28 en este sentido se encuentra la Iglesia da Conçençao, y ascendiendo la calle se llega hasta casi palpar la Sé, Catedral de Lisboa. Este puede ser el primer punto a visitar del recorrido.

Aún hay que ascender más para llegar al Miradouro de Santa Luzía, el primero de los miradores que caracterizan este recorrido y lugar donde hay que bajar para visitar el Castillo de San Jorge, donde verdaderamente se encuentran las mejores vistas de toda la ciudad. Continuando, nuevamente, el trayecto se llega a otro mirador, el de Porta du Sol desde donde se puede contemplar la Alfama, bajando hasta el Tajo y, al fondo, Graça y el Monasterio de San Vicente da Fora. Una vez terminado el recorrido, toca bajarse del Tranvía y volver a subir en sentido inverso. En esta segunda vuelta se podrán admirar detalles que a la ida pasaron desapercibidos, una segunda oportunidad de encontrarse con la ciudad.

Si se continua el recorrido del tranvia 28 de Lisboa para ver el resto de la ruta se ascenderá hasta Chiado. Aquí Lisboa es muy diferente pues Chiado cuenta con plazas y calles anchas, completamente diferentes a Alfama. Ascendiendo se llega hasta la Basílica de la Estrela, dejando antes al paso el Palacio de San Bento y el Mirador de Santa Catalina. Al final del trayecto se encuentra el Cementerio de los Placeres, el más grande de Lisboa. Un lugar interesante de visitar para aquellos que gustan de conocerlo todo.

El 17 de noviembre de 1873 comenzaron a funcionar en la capital lusa los carros eléctricos aunque no sería hasta el 31 de agosto de 1901 que circularon los tranvías tal y como hoy se conocen. Actualmente hay cuarenta y cuatro vehículos antiguos dando servicio, además de otros once ya más modernos llamados “articulados”. Como complemento a los tranvías resultan de gran interés los elevadores, en realidad un tipo de ascensor para facilitar la circulación por las empinadas y abruptas calles de Lisboa. El más popular, por sus privilegiadas vistas, es el elevador de Santa Justa, pero existen tres más en activo: Lavra, Gloria y Bica.

Recomendar

Viajes.net

Utiliza las estrellas para valorar este destino:

7.67 / 10

3 votos

9988 visitas

Compartir Facebook
Destinos relacionados