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Monumentos de Londres

Londres es un gran monumento al que se le ha ido colocando piezas a lo largo de dos mil años. Su pasado imperial junto con su original sentido arquitectónico hacen que cada uno de sus monumentos provoquen grandes sensaciones en los turistas que deciden viajar Londres.

Monumentos Londres Los monumentos Londres destacan por ser algunos de los más famosos del mundo, como el Big Ben, el Parlamento, el Palacio de de Buckingham y la Torre de Londres, todos únicos e imprescindibles en los viajes a esta ciudad británica. La última novedad de estos importantes lugares es el London Eye que hoy en día es una de las siluetas más curiosas en el cielo londinense.

Torre de Londres

La Torre de Londres es una de las principales atracciones turísticas de la capital inglesa, y es que esta fortaleza, que data del s. XI, es un formidable complejo compuesto por la fortaleza, un palacio, mazmorras, capillas y varios museos que habitan en sus siete hectáreas. Además, la Torre de Londres encierra un gran tesoro en su interior, las célebres Joyas de la Corona, el gran atractivo junto con el complejo monumental en sí. En su larga historia, la Torre de Londres ha sido el castillo más temido de Inglaterra, un lugar de ejecución, tortura y encarcelamiento. También ha cumplido otras funciones como Palacio Real, arsenal, fortaleza, Real Casa de la Moneda, casa de fieras, joyería y actualmente un importante enclave turístico.

Palacio de Westminster

También se le llama la Casa del Parlamento británico porque en él se encuentran la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes. Las visitas semanales al Parlamento suelen ser unas quinientas y es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Si bien es cierto que la fachada de la emblemática estructura anticipa un recorrido prometedor, es difícil imaginar lo imponente que resultan algunos de sus salones, la mayoría son particularmente alargados, decorados con pinturas que tienen una longitud de hasta 15 metros. Los detalles presentes en todo el recorrido: en el techo, las paredes, el mobiliario, las lámparas y las obras de arte. Todo profusamente decorado con un gusto exquisito. La historia del edificio se remonta al siglo XIX, cuando servía de residencia principal a los reyes de Inglaterra. Sin embargo, el estilo gótico que exhibe en la actualidad es un legado de la Reina Victoria, quien ordenó su reconstrucción en 1834 después de que un incendio consumiera gran parte de la estructura.

El edificio está dividido en dos: la Casa de los Comunes y la Casa de los Lores. El verde corresponde a los primeros, el rojo a los segundos. Así que para saber qué territorio está pisando el visitante, basta ver el color de la alfombra, los asientos o las paredes. Todo está delimitado con los colores rojo y verde.

La últimas obras que han tenido lugar allí han sido el mantenimiento de la fachada del Parlamento y la finalización en el 2000 de la Casa Portcullis, que es un edificio moderno destinado a las oficinas y se comunica con el Parlamento mediante un túnel que pasa bajo la calle. Ya que Londres es una ciudad que sabe fusionar su pasado y su presente respetando muchísimo este primero.

El Big Ben

Es el nombre con el que popularmente se conoce a la Torre del Reloj de Palacio de Westminster, sede del Parlamento Británico. La torre está enclavada en el extremo noroeste del edificio, y es sin duda uno de los monumentos de Londres más representativo. En realidad, el nombre de Big Ben se refiere a la campana del reloj, una campana de casi catorce toneladas de peso que se encarga de dar las horas. La historia del Big Ben se puede decir que empieza en 1834 con el incendio del viejo palacio de Westminster cuando tubo de ser reconstruido por Charles Barry, quien lo diseñó siguiendo el estilo gótico victoriano, dándole a la torre una altura de algo más de 96 metros de altura. En cuanto al reloj, su mecanismo sería construido en 1854, si bien no sería hasta 1858 cuando sería instalado en la torre, y en 1859 se encontraba ya funcionando. Como curiosidad y para hacerse una idea de las dimensiones del reloj, decir que el minutero mide 4 metros, y que cada número tiene una altura de medio metro.

El Tower Bridge

Cruza el río Támesis en Londres y era el único puente móvil sobre el río cuando se concluyó en 1894. Sir Horace Jones diseñó el puente, y sir John Wolfe Barry lo construyó. El Tower Bridge es el puente más conocido y turístico de la ciudad. Fue restaurado en 1982 y se compone de dos partes fijas a las orillas del Támesis, las macizas torres neogóticas, y una parte central levadiza para permitir el paso de las naves de gran calado. La longitud total del puente es de ochocientos cinco metros y desde su torre norte se puede acceder al tercer nivel del Tower Bridge Museum.

La Abadía en Westminster

Es el lugar en que reposan grandes personajes de la cultura y la monarquía británicas. El templo actual, de estilo gótico, fue comenzado en 1.245 bajo el reinado de Enrique III, su construcción comenzó en la sede de una antigua basílica, una abadía benedictina, en realidad. Pero las obras son de diversas épocas, como las de las torres de la fachada oeste, construidas entre 1.734 y 1.745. Enrique III reconstruyó la abadía en honor a San Eduardo el confesor, cuyos restos reposan en el santuario, su cuerpo está enterrado muy cerca, en la zona en la que reposan los reyes Plantagenet, sus esposas e hijos. De hecho, en la capilla de San Eduardo se pueden ver numerosas tumbas medievales y bellas esculturas.

Allí se llevan a cabo las coronaciones, oficio del cual se encarga el arzobispo de Canterbury. Esta monumental iglesia es conocida como panteón para las tumbas de los monarcas, así como de lo más granado de la, literatura, y ciencia inglesas como Newton, o Charles Darwin. Ser enterrado en la Abadía ha constituido en la historia de la nación inglesa uno de los mayores honores que se le podía rendir a una persona. Es el lugar tradicional para las coronaciones y entierros de los monarcas ingleses.

Buckingham Palace

La residencia real por excelencia se abre al público en una visita que incluye estancias palaciegas, algunas tan atractivas como la Sala del Trono, la Galería de cuadros o la Ballroom, escenario de los fastuosos banquetes de Estado. Las estancias están lujosamente decoradas con dorados, muebles refinados y finas pinturas de artistas como Rembrandt, Rubens, Vermeer, Poussin y Canaletto. La visita extendida incluye un paseo por la parte sur de los jardines del palacio. Fundamental es también ver el Cambio de guardia, el típico desfile de los soldados reales que se celebra casi todos los días en la parte delantera del Palacio de Buckingham y lleva realizándose desde 1660. Los guardias, que provienen de los cuarteles de Wellington, se acompañan por una banda. El desfile dura alrededor de 45 minutos y sólo se celebra cuando el tiempo acompaña; si llueve, el desfile no se llevará a cabo

La Catedral de Saint Paul

Construida entre 1676 y 1710 por Christopher Wren sobre las ruinas de la antigua catedral que sería devorada por las llamas en el conocido incendio de 1666, la Catedral de San Pablo es una de los pocos monumentos de Londres que sobrevivió a los intensos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial . Su última gran remodelación tuvo lugar en 1933, cuando Iñigo Jones le dio su aspecto exterior actual con la inclusión del pórtico, de estilo neoclásico. De la Catedral destaca sobretodo su cúpula, copia a escala de la Catedral de San Pedro de Roma, y a la que se puede acceder para contemplar una bonita vista de la ciudad. También resulta curiosa su cripta, donde están enterrados grandes héroes y personajes británicos, militares como Nelson o Wellington, presidentes como Churchill o el mismo Lawerence de Arabia. Resulta sorprendente comprobar que en la cripta hay también una cafetería y un restaurante.

Noria del Milenio

También conocida como The London Eye por los ingleses, no es más que la noria panorámica más alta del mundo, con una altura de ni más ni menos que de ciento treinta y cinco, construida en el año 2000 para conmemorar la llegada del nuevo milenio. Situada a orillas del Támesis, en el lado opuesto al Big Ben, dispone de treinta y dos cápsulas totalmente acristaladas, lo que permite tomar excelentes fotografías de la ciudad. Cada una de estas cápsulas tiene una capacidad para 25 personas sentadas en bancos, con un recorrido de media hora. Tanto de día como de noche, cualquier hora es buena para impresionarse con las vistas que ofrece esta atracción de feria y monumento arquitectónico insólito.

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