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A las afueras de Stirling se encuentra el monumento más impresionante de la ciudad, una torre de 67 metros de altura que rinde homenaje al libertador de Escocia, William Wallace. En su interior se narra la leyenda de Wallace y se esconde la espada de metro y medio que este héroe escocés empleó en sus batallas contra los ingleses.
Entre los atractivos que ofrece este coloso de arenisca destacan las impresionantes vistas desde la cima, y su ubicación en la cima de una colina con un entorno natural único.
La historia de Escocia se forjó junto a los muros del castillo de Stirling. A finales del siglo XV, sus piedras fueron testigo de la batalla de Bannockburn en la que los escoceses, encabezados por Robert de Bruce, asestaron el golpe de gracia a las huestes del ejército inglés en el marco de las guerras de independencia de Escocia.
Al margen de connotaciones históricas, el castillo comenzó a levantarse en el siglo XV ampliándose hasta el siglo XVIII. Convertido en museo, los visitantes pueden recorrer las estancias del Castillo y contemplar, entre otras cosas, el Museo del Regimiento de los Highlanders.
Hay que advertir a los viajeros de las leyendas que se ocultan en las entrañas de la fortaleza: se rumorea que el Castillo está encantado y por sus salas se pasea la figura espectral de la Dama Rosa que ha sido avistada en varias ocasiones por diversos soldados.
De estilo gótico, fue construida a principios del siglo XV en las proximidades del Castillo sobre los restos derruidos de un templo levantado por el rey David I en 1129. Tras sucesivas ampliaciones la catedral adquirió su forma actual a mediados del siglo XV. Tras el Castillo, es la edificación más antigua de la ciudad.
Se hizo célebre por albergar la coronación del rey Jaime VI de Escocia, convirtiéndose en una de las edificaciones más reseñables de Stirling.
Ubicada también en las proximidades del Castillo, se trata de una prisión victoriana convertida en museo. Resulta interesante ver cómo eran este tipo de centros hace 150 años. Las sórdidas cavernas dónde se aislaba a los presos invitan a experimentar como debió ser el calvario de los condenados.
La vieja prisión alberga un museo que ofrece representaciones en vivo y unas vistas espectaculares desde la azotea del edificio. Para los más pequeños existe la posibilidad de disfrazarse y participar en diversos juegos.
Los viajeros también pueden visitar esta mansión del siglo XVII. Antigua residencia de los Condes de Argyll conservada con el mobiliario y los detalles propios de la época. Hoy una muestra de cómo vivía la nobleza del siglo XVII.
Una parada obligada para los que quieran aprender un poco más sobre la historia y la cultura de Stirling. En su interior se pueden ver exposiciones sobre William Wallace. Además, se desarrollan actividades para los más pequeños que disponen de un área de juegos.
Para los amantes de los espacios naturales, cerca de Stirling se puede visitar el parque natural de Loch Lomond and The Trossachs. Un espectacular paisaje propio de la orografía escocesa en el que el viajero puede relajarse disfrutando de la belleza del entorno. La quietud y la melodía sinuosa del agua convierten este paraje en un remanso de tranquilidad.
Loch Lomond es un extenso lago en el que se pueden divisar varias islas artificiales. Está ubicado dentro del parque natural The Trossachs, se hizo célebre cuando Sir Walter Scott, escritor y héroe nacional escocés, escribió la novela histórica Rob Roy.
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