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El incesante flujo de comerciantes que conectaba Europa y Asia generaba un volumen de riqueza que no podía pasar inadvertido por las autoridades. En Anatolia, el gobierno de los sultanes se ocupó de proteger los caminos de estas rutas y abastecer a los fatigados comerciantes y sus rebosantes caravanas.
Según narra la tradición, en los caravasares se ofrecía a los comerciantes alojamiento y alimento durante tres días y se cuidaba a los animales de carga reparando, entre otras cosas, las desgastadas herraduras de las bestias. Un lugar perfecto para descansar y hacer acopio de víveres de cara al largo viaje.
Se cree que los primeros caravasares tenían un origen militar para cubrir las necesidades de los soldados durante las largas campañas bélicas. Con el paso del tiempo, las construcciones comenzaron a albergar también a los viajeros y acabaron convirtiéndose en las posadas de los comerciantes.
Los caravasares se multiplicaron durante los mandatos de los sultanes Kiliçaslan I y Alaaddin Keykubat I. El interés de los selyúcidas en proteger y facilitar los trayectos de las rutas comerciales radicaba no sólo en el flujo de riqueza que producían, sino en el reconocimiento político de otros estados, es decir, los caravasares se convirtieron en un elemento de la política exterior del sultanato.
Aun se mantienen en pie cerca de 100 caravasares a lo largo de la célebre ruta de la seda. Estas posadas para caravanas se levantaban cada treinta o cuarenta kilómetros, más o menos a un día de distancia en aquellos años.
La planta de este tipo de edificaciones suele ser rectangular y se empleaba para su construcción sillares de piedra volcánica. La cara exterior de los caravasares presentaba unos elevados muros que generalmente no se decoraban presentando una superficie lisa. Por el contrario, las entradas a los recintos estaban ricamente ornamentadas con motivos geométricos o vegetales.
La entrada principal conectaba con un amplio patio, muy común en el arte selyúcida, con un pequeño templo en el centro donde los viajeros podían rezar y meditar. Frente a la entrada se situaba una gran sala donde se reunían los viajeros. El resto de dependencias se localizaban adheridas a los muros de las construcciones alrededor del patio central: talleres, comedores, baños, cocinas, etc.
No todos los caravasares tienen la misma importancia en la actualidad. La mayor parte de los que se conservan en pie se encuentran en un deficiente estado de conservación. De entre los casi cien edificios para comerciantes que se mantienen levantados destacan cuatro convertidos actualmente en museo.
Caravasar de Sultanhan: fue levantado por orden del Sultán Alaaddin Keykubad durante el primer tercio del siglo XIII en el camino que conecta las ciudades de Aksaray y Konya. Sus elevados muros externos le otorgan un aspecto de fortín, más aun por sus dimensiones que le convierten en uno de los caravasares más grandes de Turquía.
Aunque parco en elementos decorativos, es un fabuloso ejemplo de este tipo de construcciones: Un patio central con una mezquita en el centro y las dependencias repartidas en los laterales. En la actualidad, existen numerosas tiendas alrededor del caravasar.
Caravasar de Agzikarahan: fue levantado en el primer tercio del siglo XIII por Hoca Mesus bin Abdullahy y se caracteriza por los preciosos relieves que cubren sus paredes. Este caravasar se conserva perfectamente y se ubica en el camino que conecta Aksaray con Nevsehir. Una de las particularidades de este caravasar es que la gran sala se localiza a la izquierda de la edificación y no frente a la puerta de entrada.
Sus elevados muros están vigilados por trece torres, un signo de la agitada historia de esta edificación destinada a proteger a los comerciantes. En la actualidad es también un museo de historia turca al aire libre.
Caravasar de Alay Han: fue construido a finales del siglo XII por orden del sultán sultán Kiliç Arslan II en el camino que une Nevsehir con Aksaray. La fecha de su construcción lo convierte en el caravasar más antiguo de la región y ello provoca al mismo tiempo que su estado de conservación no sea el óptimo. Los trabajos de restauración han sacado a la luz nuevas estancias hasta ahora ocultas.
Caravasar de Sari Han: se encuentra en las proximidades de las ciudades de Avanos y Ürgüp y fue construido bajo las órdenes de Izzettin Keykavus II. Este caravasar llama la atención por el colorido de los sillares que se emplearon en su construcción: amarillo, marrón y rojo.
Se diferencia del resto de los caravasares por la ubicación de la mezquita que en lugar de localizarse en el centro del patio se encuentra por encima de la entrada y presenta una cúpula.
