El valle de los Monjes

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Comentarios sobre El valle de los Monjes

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  • 15/03/2010 12:19#2

    Casi me mato

    ADVERTENCIA: El contenido de este comentario puede salvarte la vida. Lee con atención.

    Andaba yo como una cabra pastando por el Valle de los Monjes, cuando me di cuenta de que en la parte superior de una de las chimeneas de hadas había una puertecita. Mi conciencia en forma de diablo me sugirió que subiera escalando por unos orificios que algún alma de la viña del Señor había tallado en la piedra.

    Como mi conciencia en forma de ángel estaba empanada contemplando la morada de los viajos cristianos, no me pudo asesorar. Comencé a subir. La piedra es pororsa y tiene bastante adherencia. En la mitad de la escalada mis fuerzas menguaron y di un paso en falso, El resultado fue un sonoro planchazo contra la piedra que me dejó algunas rozaduras.

    Al final me quedé sin ver lo que escondía esa puertecita pero conseguí llamar la atención de mi angelical conciencia y no volví a hacer el ganso. La moraleja de esta historia es que no tratéis de escalar por las rocas porque no es tan sencillo.

    Por cierto, los monjes debían ser unos atletas de talla porque no es nada sencillo subir hasta lo alto de sus viviendas...Quizás por eso tardaban tantos años en bajar...

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  • 15/03/2010 12:09#1

    San Simeón, el inventor del cilicio

    No llegó a cpmprender la motivación que llevó a este Santo a mortificarse tanto. Desde jovencito ya apuntaba maneras, Atándose en la cintura una cuerda de espino que le producía sangrantes heridas. De ahí viene el cilicio, una herramienta empleada en el siglo V por los religiosos cristianos para cumplir penitencia.

    También se dice de este santo que durante la cuaresma se mantenía en ayunas y al parecer estuvo cuarenta días sin comer ni beber nada de nada. Cuando le encontraron, podéis imaginar el estado en el que se encontraba.

    De cualquier forma este santo se hizo muy conocido entre las gentes del Imperio Bizantino y por ese motivo se tuvo que retirar al Valle de los Monjes, para escapar de los curiosos y los preguntones. Una vida poco aconsejable pero muy digna, en eso no cabe duda.

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