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Esentepe, en castellano, "donde sopla el viento", es una colina próxima a Göreme que ofrece unas vistas panorámicas de todos los valles de la ciudad. Un paisaje mágico donde las protagonistas son las voluptuosas chimeneas de hadas y las caprichosas formaciones rocosas de las laderas del valle. La visión panorámica desde Esentepe es una de las más impresionantes de Capadocia, una magnifica perspectiva que parece sacada de otro planeta.
Este valle es el resultado de millones de años de erosión después de que fuera anegado por la lava de los volcanes activos. Las aguas tallaron con paciencia este valle dejando en pie las fastuosas chimeneas de hadas. Como en otros lugares de la Capadocia, la roca de estas formaciones también fue trabajada por la mano del hombre para poderla habitar.
La mejor hora para visitar Esentepe es al amanecer, cuando los rayos del sol dibujan sobre el suelo largas sombras. El juego de la luz con los colores del valle es verdaderamente impresionante. Además, para completar aun más este círculo mágico, los diversos puestos de souvenirs que se apostan en la colina suelen poner banda sonora a la vista panorámica reproduciendo melodías tradicionales turcas. Ante tanto estímulo es imposible evitar que el vello de la piel se erice.
Desde Esentepe se pueden realizar diversas rutas a través de senderos que conectan Göreme con la ciudad de Uçhisar.
El paisaje que se puede ver desde aquí es uno de los más célebres de la Capadocia: un extenso valle repleto de chimeneas de hadas, rocas habitadas, túneles y pasadizos con un impresionante abanico cromático, que termina en el castillo de la ciudad de Uçhisar. Las tonalidades verdes, amarillas, rojas y azuladas parecen pintados sobre un lienzo, sin embargo se debe al enfriamiento desigual de la lava.
La estampa más reseñable de esta vista panorámica es la ciudad de Uçhisar que se iza en el horizonte con el imponente castillo de roca como atalaya. La altura hace que la ciudad parezca un hormiguero, repleto de agujeros. Las casas levantadas con un encantador desorden alrededor del castillo parecen formar parte de una diminuta maqueta.
El Valle de las Palomas se conoce como Guvercinlik en turco y debe su nombre a los numerosos palomares que pueden contemplarse a lo largo del valle. Aunque estos pequeños nichos son muy comunes en Capadocia, en este paraje hay una mayor concentración. Para los cristianos, la paloma simboliza el alma, mientras que para los musulmanes representa la paz y la unión de la familia.
Las palomas han jugado un importante papel en Capadocia desde la llegada de los cristianos en el siglo III. La difícil orografía de la zona complicaba mucho las comunicaciones por lo que emplearon estas aves para enviar mensajes. Además, los excrementos de las palomas se utilizaban como fertilizante. Esta costumbre se sigue manteniendo hoy en día aunque la aparición de los fertilizantes químicos ha reducido el uso de abono de paloma.
Al margen de las hermosas vistas panorámicas, también es posible caminar por el interior del valle para ver de cerca los numerosos detalles de las construcciones cristianas que esconden frescos de los siglos XI y XII. Una caminata sin demasiadas dificultades que puede hacerse por libre, sin necesidad de pagar por los servicios de un guía.
