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Avanos fue un importante núcleo urbano en la antigüedad como demuestran los numerosos yacimientos arqueológicos que se han encontrado en sus alrededores. Las excavaciones han sacado a la luz valiosos vestigios del periodo hitita así como restos de un templo dedicado al dios Zeus perteneciente al período helenístico. Durante el gobierno bizantino, Avanos empleó la región de Göreme como necrópolis dejando patente la relevancia de la ciudad. Tras la dominación romana, llegaron los selyúcidas que controlaron la ciudad hasta 1466, cuando Avanos se anexiona al Imperio Otomano.
La riqueza del Avanos reside en el río que atraviesa la urbe: el Kizilirmak o río rojo, llamado así por la acumulación de arcilla que colorea sus orillas. Esta sedimentación ha favorecido una floreciente industria de alfarería que ha alimentado durante siglos la economía local. El río rojo, el más largo de Anatolia, divide en dos la ciudad separándola del resto de la Capadocia.
Desde el periodo hitita, los habitantes de Avanos recogían la arcilla de las orillas del río Kizilirmak, y mezclada con arena, la empleaban para elaborar piezas de cerámica. Esta actividad artesanal se ha mantenido generación tras generación convirtiéndose en la principal actividad económica de la ciudad.
La afluencia de turismo no ha debilitado esta tradición y a lo largo de la localidad pueden encontrarse numerosos talleres artesanales en los que se fabrican y venden todo tipo de artículos de cerámica. Macetas, ceniceros y ánforas, se continúan fabricando con torno manual, como marca la tradición.
Los viajeros que lleguen a Avanos a finales de agosto podrán contemplar las muestras de cerámica expuestas en el Festival de Artesanía que se celebra cada año en esta ciudad.
El mero hecho de pasear por las calles empedradas de la localidad con las preciosas vistas del río Kizilirmak como telón de fondo ya es un motivo suficiente para visitar Avanos. Además es imprescindible visitar algunos de los numerosos talleres de cerámica en los que amablemente mostrarán a los viajeros las técnicas y los secretos de este ancestral arte.
La historia ha dejado huellas en esta pequeña ciudad y hoy se pueden visitar algunos de estos valiosos vestigios como las dos mezquitas que de la época otomana y selyúcida, la mezquita selyúcida Aladino y la mezquita Yeralti, del siglo XVI. Sin embargo, los alrededores de Avanos esconden otros lugares de interés:
Saruhan: A tan sólo 5 kilómetros de Avanos se encuentra este emblemático edificio del periodo otomano. Fue construido en 1249 durante el reinado de Izzeddin Keykavus II, sultán de los selyúcidas, y es un magnífico ejemplo de Karavansaray, es decir posada para caravanas de comercio, de peregrinaje o para militares durante una larga campaña. Los viajeros que lleguen hasta esta posada podrán disfrutar de una inolvidable velada contemplando la danza de los Derviches que se celebra en las salas de esta construcción.
Oresin Han: También se conoce como Han Tepsidelik, y se trata otra posada en mal estado de conservación. Aunque las inscripciones y los grabados no se han conservado se cree que fue construido en el siglo XII.
La ciudad subterránea de Özkonak: se encuentra a catorce kilómetros de Avanos y es pequeña ciudad escavada en la roca. Las diferentes salas que componen Özkonak están conectadas a través de túneles. Tiene un complicado sistema de ventilación distinto al empleados e las ciudades subterráneas de Kaymakli y Derinkuyu.
Aunque no es tan popular como Ürgüp, Göreme, Nevsehir o Uçhisar, esta ciudad presenta los ingredientes necesarios para una estancia cómoda y agradable. Los viajeros podrán encontrar todo tipo de servicios de alojamiento y restauración, así como numerosas tiendas en las que adquirir souvenirs. Además los numerosos talleres de artesanía no dejan de ser un verdadero espectáculo.
Los viajeros que descansen en Avanos podrán relajarse en el hamam, el baño turco, orientado al turismo, y realizar compras a buen precio en el mercado de los viernes. Por la noche, pueden pasear por la ciudad y dejarse empapar por la belleza de las viejas casas de influencia otomana, o bien caminar por la orilla del río hasta alejarse del ajetreo urbano.
Para dormir, se pueden reservar habitaciones en hoteles confortables como el hotel Altinyazi, el hotel Kapo o el Dinler Nevsehir. Si lo que buescan los viajeros es reducir sus gastos pueden decantarse por otras opciones no menos agradables como el hotel Sofa o la pensión Kirkit.
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