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Esta aldea de Anatolia es tan vieja como el propio hombre. Sus tierras fueron habitadas desde el periodo neolítico según demuestran algunos yacimientos arqueológicos próximos. No obstante, los primeros en dejar su huella en la ciudad fueron los Hititas que llegaron en el 800 a.c. y establecieron su dominio durante un milenio.
Tras ellos vendrían los frigios, los asirios, los griegos, los persas y los romanos, que escribieron nuevas páginas de la convulsa historia de la ciudad. Con la llegada de la dinastía selyúcida a partir del siglo XII, Nigde comenzaría a experimentar un crecimiento económico y cultural que culminaría en el siglo XIII cuando la ciudad alcanzó su máximo esplendor, materializado en numerosos monumentos y mausoleos pertenecientes a este periodo.
Las guerras con los mongoles en el siglo XIV acabaron con muchos de las obras arquitectónicas de la edad de oro de Nigde. Ya en el siglo XV, el imperio Otomano se haría cargo de esta ciudad. En la actualidad, Nigde es una aldea agraria con una riqueza cultural en torno a la danza y a la música que ha alcanzado fama mundial.
Ubicada entre las escarpadas montañas Melendiz y Taurus, la ciudad de Nigde es un enclave rodeado por un fabuloso entorno natural. Su posición geográfica hizo que durante muchos años fuera un importante paso comercial de Capadocia a Sicilia, con una altura de más de 1200 metros sobre el nivel del mar.
Por su fantástica ubicación, Nigde es un excelente punto de partida para todos aquellos amantes del senderismo, el trekking y los paisajes montañosos. Las cadenas montañosas de Aladaglar y Bolkar, son el escenario de diversos deportes de invierno y otros de aventura como la escalada. Además, existen algunos parajes bañados por aguas salinas a las que se le atribuyen poderes curativos.
El parque natural de Aladaglar con 55.000 hectáreas de superficie es un magnífico escondite para refugiarse del estrés y el ajetreo urbano. Se encuentra en la carretera que conecta Kaysery con Nigde.
Aunque el tiempo ha sido implacable con los monumentos históricos de la ciudad, aun se conservan algunos importantes vestigios del periodo de esplendor de Nigde:
La mezquita de Alaattin: fue levantada en 1223 por Zeyrettin Basara durante el gobierno de la dinastía de los selyúcidas. Se considera una de las construcciones que mejor sintetizan el arte selyúcida. Sus ornamentaciones geométricas y su forma de fortaleza con un enorme minarete cilíndrico lo convierten en uno de los edificios más importantes de la ciudad.
Hüdavend Hatun Türbesi: este edificio construido en el siglo XIV es otro de los emblemas de la ciudad. Fue levantado durante el periodo selyúcida a petición de la hija del sultán Rukkedin Kilij Arslan IV. Se trata de un experimento arquitectónico poco usual para aquella época, presenta una planta octogonal con elementos decorativos muy singulares.
La mezquita de Bey: Aunque fue construida por los selyúcidas experimentó importantes modificaciones a manos de los mongoles durante las conquista del siglo XIV. La particularidad de esta edificación es precisamente la integración de elementos de diferentes estilos artísticos.
Medrese Ak: se ha convertido en el museo de la ciudad. Alberga diversas piezas que repasan la historia de la región, de las que destaca la momia rubia encontrada en el valle de Ihlara con una antigüedad de unos mil años.
Monasterio Eski Gümüsler: fue durante muchos años un destino turístico imprescindible de la región de la Capadocia, ahora olvidado por la importancia del museo al aire libre de Göreme. Se encuentra a unos diez kilómetros de la ciudad y se trata de un monasterio paleocristiano excavado en la roca con unos frescos en un excelente estado de conservación.
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