Monumentos Estambul

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Monumentos en Estambul

La apasionante historia de Estambul, ha dejado curiosos monumentos de diferentes épocas, culturas y religiones, y todo bajo un alo mágico de leyenda que no hay que perderse.

Monumentos Estambul(istanbul) En Estambul se llama a los fieles a la oración cinco veces al día, como dicta el Corán, desde las más modestas a las más espectaculares mezquitas de la ciudad. Estos y otros monumentos Estambul hacen de este exótico viaje un recuerdo imborrable. Las mezquitas, las iglesias y los palacios invitan, por toda la ciudad, a contemplar su belleza y esplendor. Palacios ocultos, como la Cisterna de la Basílica, impactan al viajero

La Mezquita Azul (La Mezquita de Sultán Ahmet)

La mezquita fue construida durante el reinado del decimocuarto sultán otomano, Ahmet I, entre 1603-1617. Es la mezquita más grande y fastuosa de Estambul, por lo que nunca puede faltar una visita a este magnífico lugar al viajar Estambul. Debe su nombre al color azul vivo y verde de los mosaicos que decoran las cúpulas y la parte superior de la Mezquita. Cuenta con el privilegio de ser la única de toda Turquía que posee seis minaretes, lo que le confiere un valor añadido frente al resto de Mezquitas.

Está situada frente a la Iglesia de Santa Sofía, en el centro de la ciudad y muy cerca del Palacio Topkapi. En su construcción se usaron 21.043 azulejos hechos en los talleres del Palacio. Además, posee doscientos sesenta ventanales alineados en cinco niveles, que permiten una filtración de luz espectacular, por ello es recomendable dejar esta visita para un día soleado.

La Mezquita de Solimán el Magnífico

Es una de las mezquitas más bellas, famosas y visitadas de Estambul, y está considerada como la obra más representativa del arte islámico. Fue construida entre los años 1520 y 1566 por orden de Solimán I, más conocido como Solimán el Magnífico, uno de los sultanes otomanos más ricos y poderosos de la historia, quién encomendó al reconocidísimo arquitecto Mimar Sinán su diseño.

La Mezquita deja impresionados a los visitantes por su tamaño, su sencillez, sus excepcionales azulejos de iznik que decoran el mihrab, por sus preciosas vidrieras que proyectan una inmensa luz a través de sus numerosas ventanas y por sus imponentes columnas. Posee cuatro minaretes, dos de ellos con tres balcones y los otros dos, con dos. Los hizo construir así el Sultán para recordar que fue el cuarto Sultán desde la conquista de Estambul y el décimo desde la fundación del imperio otomano.

Iglesia de San Salvador de Chora

La iglesia bizantina de la santa sabiduría fue construida en el año 413 por orden de Justiniano y renovada a finales del siglo XI. La iglesia fue transformada en Mezquita tras la conquista de Constantinopla por los turcos y se le dio el nombre de Kariye. Hoy en día se ha convertido en un auténtico museo que muestra su excepcional patrimonio, que representa el renacimiento bizantino en todo su esplendor.

Dentro de la iglesia de Chora pueden contemplarse imágenes de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los antecesores de Jesús, así como los primeros años de la vida de Cristo y los milagros del Mesías, todos ellos representados en los impresionantes mosaicos y frescos que embellecen el museo.

El Palacio Dolmabahce

Este monumento de Estambul se construyó en 1843 por orden del sultán Abdulmecit I, quién vivió en él durante quince años. El Palacio se utilizaba generalmente como residencia para los invitados del Estado. Tras la República, en 1923, el palacio se asignó al servicio de Ataturk, convirtiéndose en su residencia de verano. Tras su muerte fue restaurado y se inauguró nuevamente como museo.

Está situado en la parte europea de Estambul, a orillas del Bósforo. Tiene doscientas cuarenta y ocho dormitorios, cuarenta y tres halls, seis baños turcos y aproximadamente unas dos mis setecientas ventanas. Se divide en dos secciones, la parte oficial, donde el sultán recibía a huéspedes ilustres de todo el mundo y el Harem, donde vivieron las esposas, la madre y sus concubinas.

Basílica de Santa Sofia

Tiene una gran importancia en la historia de la arquitectura por ser la primera construcción de base cuadrada de este tamaño que está cubierta por una cúpula central y dos semicúpulas. Es la cuarta iglesia del mundo con un área cubierta más grande, después de San Pablo (Londres), San Pedro (Roma) y el Duomo (Milán). En su interior son admirables sus mosaicos hechos a base de vidrios de colores o transparentes sobre hojas de oro, con las que se representaban antiguamente escenas bíblicas.

Torre de Leandro (Kiz Kulesi)

La blanca y diminuta torre de Leandro, es uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad y del Bósforo. En el islote donde se levanta esta torre, del siglo XVIII, hubo una fortaleza bizantina del siglo XII, mandada a construir por Manuel I Comneno. La torre fue usada como centro de cuarentena durante una epidemia, como faro y como puesto de aduanas; pero ahora es un restaurante y un club nocturno.

Torre de Galata (Galta Kulesi)

Este edificio visible desde casi toda la ciudad, a pesar de su escasa altura, es tal vez el más característico del Cuerno de Oro. Tiene sesenta metros de altura y está coronado con una torre cónica. Sus orígenes se remontan al siglo VI, cuando se utilizaba como atalaya para ver los barcos. Tras la conquista otomana, pasó a ser un almacén, luego una cárcel y más tarde una torre de agua antiincendios.

En el siglo XVII el pionero de la aviación Hezarifen Ahmet Selebi se puso unas alas y voló desde la torre a Üsküdar. Tras su reciente restauración, se han instalado un restaurante, cafetería y club nocturno con maravillosas vistas de la ciudad e incluso de las Islas Príncipe.

Hipódromo. At Meydani

Poco resta de lo que fue el gigantesco estadio que se construyó en el corazón de la ciudad bizantina de Constantinopla, por encargo de Septimo Severo en el siglo III. El emperador Constantino lo amplió, conectando la Kathisma o palco real, con el cercano Gran Palacio. Se cree que tenía aforo para cien mil espectadores, y en la actualidad es una tranquila plaza pública ajardinada; aun quedan algunos restos que observar.

El obelisco egipcio que hoy podemos observar data del 1500 a.C. y se levantaba en la ciudad de Luxor hasta que Constantino lo hizo traer para decorar el hipódromo. Lamentablemente el obelisco está roto y solo se puede ver un tercio de su estructura. Junto al Obelisco la Columna Serpentina, data del 479 a.C. fecha en que se trajo desde Delfos. Para finalizar la Columna de Constantino y la fuente que conmemora la visita del Kaiser Guillermo II, en 1898.

Murallas de Teodosio y la Fortaleza de Yedikule

Con sus once puertas fortificadas y sus noventa y dos torres, esta larga cadena de doble muralla defendió el flanco interior de Constantinopla, durante más de dos mil años. Tiene más de 6,5 kilómetros y va del Mar de Mármara al Cuerno de Oro. Está construida a base de hileras de ladrillos rojos que se alternan con bloques de arenisca y sillares. La zona de la muralla, es segura pero cruza zonas de la ciudad muy pobres que pueden hacer estragos en los más escrupulosos y prudentes.

La Fortaleza de Yedikule, que sería en castellano de las Siete Torres, se alza en el tramo meridional de la muralla de Teodosio. Sus siete torres están unidas por espesos muros que componen una fortaleza pentagonal.

Cisterna de la Basílica (Yebaratán Sarayi)

La enorme cisterna subterránea es uno de los monumentos de Estambul menos convencional. Aunque posiblemente hubo una anterior, esta bóveda se construyó bajo el reinado de Justiniano, en le año 532, para abastecer de agua al Gran Palacio y resistir los constantes asedios de los otomanos. Una vez tomada Constantinopla, los otomanos tardaron un siglo entero en conocer la existencia de este lugar.

La gran sala abovedada está iluminada apropiadamente y es todo un espectáculo descubrir sus trescientas treinta y seis columnas de más de ocho metros de altura, con caras y ornamentos típicos griegos y bizantinos. En la actualidad solo es accesible un tercio de la antigua estructura, pues tras un terremoto se tapió en el siglo XIX.

Las columnas más famosas son las del fondo apoyadas en dos cabezas de medusa, probablemente procedentes de otros edificios. Se cree que estas dos enormes cabezas marcan el lugar de un templo dedicado a las ninfas del agua. Y para completar la visita a este monumento nada mejor que tomarse una humeante taza de te o un café turco en el bonito café dentro de la cisterna.

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