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Irlanda

El color verde de los paisajes, la alegría de los habitantes y el aire vivificante de Irlanda pone en forma a cualquier viajero. La cultura gaélica y los numerosos monumentos prehistóricos tienen algo mágico que transportan a otra época. Irlanda cuenta con bellos paisajes, innumerables actividades y muchos lugares de interés salpicando toda su geografía.

Visitar Irlanda

Viajes Irlanda Se calcula que Irlanda ha estado habitada desde el año seis mil AC por pueblos de la Edad de Piedra. Y que alrededor de cuatro mil años después llegaron tribus del sur de Europa trayendo la cultura neolítica. Los emplazamientos neolíticos más conocidos, que hay que visitar al viajar a Irlanda, son las tumbas megalíticas de Newgrange y Knowth en el Condado de Meath. Ambas fueron construidas alrededor del año tres mil doscientos AC, lo que las hace más antiguas que Stonehenge en Inglaterra, y que las Pirámides de Gizeh en Egipto

Por su parte, los vikingos, hicieron su primera invasión de Irlanda en el año 795 dC. Y en el 837 dC sesenta barcos de guerra vikingos se presentaron en la desembocadura del Río Liffey. Cinco años después Dublín fue tomada por la fuerza, pero los vikingos fueron atacados por los irlandeses locales y huyeron. Volvieron diecisiete años más tarde, bajo el mando de Olaf el Blanco, y establecieron un asentamiento permanente en Dyflinn, lo que más tarde sería Dublín. El palacio del Rey se erigió donde actualmente se encuentra el Castillo de Dublín y todavía se pueden ver parte de las defensas de la ciudad en los sótanos del Castillo.

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo trágico de la historia de Irlanda pues fue azotada por la Gran Hambruna causada por una plaga de la patata que destruyó la cosecha durante cuatro años consecutivos, 1845-49. Más de un millón de personas murieron de hambre, y muchos más fueron víctimas de enfermedades como el tifus. Más de dos millones de personas emigraron a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, y de 1848-1950 más de seis millones de irlandeses salieron de la isla.

Ahora se cree que la diáspora irlandesa está compuesta por más de ochenta millones de personas repartidas por todo el globo. Para aprender más sobre la hambruna se puede visitar el Museo de la Hambruna en Strokestown Estate, el Centro Patrimonio Cobh y el Centro de Conmemoración de la Hambruna en Skibbereen.

El fenómeno se ha invertido y en Irlanda, ahora, hay más inmigración que emigración. Gracias en gran parte, a la explosión económica del llamado Tigre Celta en la década de los 90. La Irlanda del siglo XXI es un país vibrante, de gran cultura y diversidad étnica, con perspectivas rejuvenecidas pues más de la mitad de la población del país tiene menos de treinta años.

Cultura en Irlanda

Monumentos: Irlanda es un país tan cargado de historia como de monumentos, por lo que elegir unos cuantos es dejar fuera algunos muy importantes y bellos. La Catedral de San Patricio en Dublín se construyó junto a un pozo en el que según cuenta la leyenda San Patricio bautizaba a aquellos que se convertían del paganismo al cristianismo. Tiene una rica tradición musical que data de 1742, por lo que en el viaje a Irlanda puede resultar una experiencia inolvidable escuchar una de sus misas cantadas, que se ejecutan a diario.

Más antiguo que las pirámides, es el monumento funerario megalítico de Newgrange, en el Condado de Meta, construido alrededor del 3200 a.C. y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Kells, una espectacular torre circular que fue construida como protección contra los vikingos, todavía sigue en pie, al igual que partes del monasterio original, donde se creó el Libro de Kells hace más de mil años. Las ciudades irlandesas son monumentos antiguos por sí mismas. Las antiguas y estrechas calles de Waterford siguen un mapa trazado por los normandos hace más de mil años, mientras que Dublín es un emplazamiento vikingo más antiguo que Estocolmo u Oslo.

La llegada de los normandos en el siglo XII transformó el paisaje irlandés. No se puede andar mucho antes de tropezar con un castillo en Irlanda, desde el grandioso Castillo Rock of Cashelen el Condado de Tipperary con sus torres y almenas de cuento de hadas, hasta las románticas ruinas del Castillo Kildownet, que fuera en su día el último reducto de la reina pirata, Grace O'Malley en la Isla Achill, o el Castillo Narrow Water, en el Condado de Down, que vigila la entrada del Lago Carlingford.

Museos: El Museo Nacional de Irlanda, ubicado en los Barracones Collins en Dublín, es la institución cultural más importante del país. El museo pone un fuerte énfasis en el arte, la cultura material y la historia natural de Irlanda. El Museo de los Escritores, situado en Dublín, fue creado para promover el interés, a través de sus colecciones, exposiciones y actividades, de la literatura islandesa en su conjunto, así como la vida y la obra de los escritores irlandeses. Destacan sobremanera los escritores Jonathan Swift y Oscar Wilde, además de los cuatro Premios Nobel de Literatura: George Bernard Shaw, W. B. Yeats, Samuel Beckett y Séamus Heaney. El Museo Irlandés de Arte Moderno es la principal colección de arte moderno y contemporáneo del país y está situado en un impresionante edificio del siglo XVII.

Jardines: Irlanda no es sólo un lugar plagado de historia y monumentos. Otro de sus grandes atractivos es su naturaleza. Una buena opción son los Jardines Powerscourt, ubicados en el Condado de Wicklow, que se encuentran entre los más impresionantes de Europa, con secuoyas gigantes y castaños enanos junto a azaleas, magnolias y rododendros. Incluso hay un curioso cementerio de mascotas. En el noreste se encuentran los Jardines y Casa de Mariposas de Seaforde. El elemento central es el laberinto plantado en 1975. La casa de las mariposas tiene una gran zona de vuelo con cientos de mariposas exóticas

Fiestas en Irlanda

Los irlandeses son amantes de las tradiciones, por lo que el país está lleno de ellas. Desde platos como el “colcannon” (una mezcla de col y puré de patatas) que se toma el día de Halloween, hasta llevar algo verde el Día de San Patricio. Dos de las tradiciones más reconocidas mundialmente son, sin embargo, la música tradicional irlandesa y el baile. El baile irlandés es muy competitivo, y se toma muy en serio en los campeonatos provinciales y nacionales. No hay que perderse uno de los “céili”, donde todo el mundo baila juntos alegremente.

El Día de San Patricio es el día festivo que anualmente celebra a San Patricio, el patrón de Irlanda, el 17 de marzo. Es una fiesta nacional en la República de Irlanda pero que se celebra a nivel mundial por todos los irlandeses. La celebración generalmente tiene por temática todo lo que es verde e irlandés; ambos, cristianos y no cristianos celebran la fiesta regularmente vistiéndose de verde, disfrutando de la gastronomía irlandesa la cual incluye col y bebidas irlandesas, y asistiendo a desfiles.

Muy importantes son también todos los festivales anuales que se celebran en Irlanda, desde el Festival de Cine de Dublín, dl Bloomsday (dedicado a James Joyce), el Festival de Teatro de Dublín o el Festival de la Ópera de Wexford.

Comida en Irlanda

Irlanda tiene una cocina compuesta principalmente por platos sencillos pero contundentes, elaborados con ingredientes tan básicos cómo el pescado, la carne, los cereales o las indiscutibles protagonistas en toda mesa irlandesa que se precie, las patatas, y la típica cerveza Guiness.

Pero en la última década, Irlanda ha dado un salto gastronómico de gigante. Existe toda una nueva generación de jóvenes chefs que utilizan ingredientes locales de gran calidad para convertirlos en platos sofisticados y muy personales. Constantemente se inauguran restaurantes nuevos en las ciudades y pueblos del país, así que en el viaje a Irlanda se puede elegir entre comida tradicional en uno de los numerosos pubs, cocina ligera y moderna en algún café, o la mejor cocina gourmet internacional en alguno de sus estupendos restaurantes.

Para saborear la mejor comida en un ambiente de fiesta, lo mejor es asistir a alguno de los festivales gastronómicos de Irlanda, es una experiencia que no se olvida. Entre ellos se puede destacar el Festival de la Ostra en Clarenbridge, en agosto, o el de Hillsborough y Galway en septiembre, o el Festival gastronómico de Midelton.

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