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Este jardín botánico de Marrakech lo diseñó Jacques Majorelle en el año 24, cosas del colonialismo francés. Es un lugar muy agradable y extenso, de fácil acceso.
hay que ver la Coca-Cola qué viejos los toldos. Bueno, este es otro rinconcito de esta increíble plaza declarada Patrimonio de la Humanidad, ahí es nada.
Paisaje montañoso en la zona sur de Marrakech. Por aquí hay diversas rutas que van al Parque nacional del Toubkal.
Pues sí, atestada de gente suelen estar algunas zonas de Marrakech, como la plaza de Jamaa, un punto de encuentro de la ciudad. No solo ves puestos de mercadillo para comprar sino que también hay actuaciones, música y muchas cosas más. Muy recomendable.
Desde el mirador de los Oudayas hay unas vistas espectaculares del litoral. Recorrer la muralla de la Kasbah Oudaya, aunque agotador, también merece la pena.
Y si vas a Rabat, no puede faltar el plato de cuscús, aquí receta 100% marroquí.
En la foto, uno de los aviones típicos que aterrizan en este aeropuerto, el más importante del Magreb.
En esta toma, la plaza y la mezquita parecen fuera de contexto, como en una llanura rodeada de nada.
Aquí se puede apreciar el minarete de la mezquita, en la monumental Plaza Mohammed V.
A través de los arcos del Palacio de la ciudad de Rabat. También me gusta la avenida arbolada que hay alrededor.
Marfil blanco y tejas verdes, un sitio enorme que ningún turista deja de visitar.
Un monumento que no tiene mucho encanto para mí, aunque contrasta con el terreno gris y tiene su gracia. En principio se pretendía que fuese la mezquita más alta del mundo.
A la mayoría de turistas les encanta visitar las variopintas tiendas de Marrakech, y para ello a veces hay que recorrer verdaderos laberintos de calles, o visitar el zoco.
Camino con jardín que conduce a la mezquita de Koutoubia, en Marrakech, una muestra de la arquitectura religiosa de la zona.