No me considero un viajero nato ni un verdadero trotamundos, pero he estado en varios sitios de Europa, en Brasil y en Túnez entre otros sitios y puedo decir que Rio de Janeiro me impresionó y no tanto por sus playas o por sus mujeres sino por sus islas y por lo grandes que es. Una vez arriba de la Montaña del Pan de Azúcar echas un vistazo a tu alrededor y te das cuenta de lo inmensa y lo bonita que es Río de Janeiro.