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La estatua tiene un peso de más de mil toneladas y una altura de treinta y ocho metros, incluyendo los ocho metros del pedestal. Está situada a setecientos nueve metros sobre el nivel el mar, en la cima del Cerro del Corcovado, por lo que desde cualquier parte de Río, tanto de día como de noche, se aprecia la estatua del Cristo Redentor . De ahí que la tentación de conocerlo de cerca sea irresistible para todo aquel que visita Rio de Janeiro. Por otro lado, la vista que ofrece de la ciudad, sobre todo de la zona sur, es magnífica.
La primera idea de su construcción data de la década de 1850, cuando el sacerdote Pedro María Boss le pidió financiamiento a la Princesa Isabel de Brasil para construir un monumento religioso. La princesa no prestó mucha atención y la idea fue totalmente descartada cuando Brasil se convirtió en república en 1889, separando por ley a la Iglesia y el Estado.
En 1921, cuando se acercaba la conmemoración del centenario de la independencia de Brasil (7 de septiembre de 1822), la Arquidiócesis de Río de Janeiro propuso nuevamente la idea de una gran estatua en el cerro. La Arquidiócesis organizó un evento llamado Semana do Monumento para recolectar donaciones. Algunos de los diseños considerados para la estatua tenían a un Cristo con un globo terráqueo en las manos y un Cristo crucificado, pero finalmente fue escogido el Cristo Redentor con los brazos abiertos. Seguramente, si se hubiese elegido el otro diseño, se hubiese dado lugar a confusión, el globo terráqueo con un balón de fútbol, tan característico de la zona.
Entre los principales ejecutores de la obra están el ingeniero Heitor da Silva Costa, autor del proyecto, el artista plástico Carlos Oswald, autor del diseño final del monumento, y el escultor francés de origen polaco Paul Landowski, ejecutor de la obra. La primera piedra fue colocada el 4 de abril de 1922, aunque la construcción empezó en 1926.
Fue inaugurada con una gran fiesta el 12 de octubre de 1931 por el presidente Getúlio Vargas. Estaba previsto que para la inauguración el mecanismo de iluminación fuese accionado desde Nápoles, en Italia, por el científico italiano Guillermo Marconi, sin embargo el mal tiempo lo impidió y tuvo que hacerse en el lugar.
El sistema de iluminación ha sido sustituido dos veces, en 1932 y en 2000. Es de color gris verdosa, y se intentó cambiar a azul hace unos años, pero fueron tales las lluvias torrenciales que se produjeron durante su inauguración, que tuvo que ser aplazada, y por superstición, se pensó que el Cristo se negaba a que lo cambiaran. Por otro lado, en el año 2.000, y durante un periodo de fuertes recortes eléctricos, el Cristo Redentor de Río de Janeiro fue el único que no sufrió ninguna restricción lumínica, permaneciendo iluminado en todo momento.
El monumento fue restaurado para la visita del Papa Juan Pablo II en 1980, aunque también se hicieron trabajos en 1990. En el 2003 se agregó un sistema de escaleras eléctricas para facilitar el acceso a la plataforma donde se encuentra la estatua. Y en el año 2006 el lugar donde está el Cristo Redentor de Rio de Janeiro fue declarado santuario, por lo que allí se pueden celebrar todo tipo de ceremonias católicas, como casarse o bautizarse.
Para llegar hasta uno de los más emblemáticos monumentos de Río de Janeiro, se puede tomar el Trem do Corcovado que sale desde la estación ubicada en la Rua Cosme Belho. En la entrada de esta estación se ofrecerán muchos taxistas para hacer el viaje a un coste muy aceptable, pero vale la pena hacer el trayecto en tren a través del Parque Nacional de la Tijuca.
El Trem do Corcovado es parte del atractivo turístico, pero originalmente se utilizó para transportar las piezas del Cristo Redentor durante su construcción. En el momento del embarque, lo mejor es irse directamente al último vagón para poder conseguir un lugar en la ventana y así poder apreciar la riqueza de la vegetación que ofrece la subida. El ascenso dura unos 15 minutos a través del bosque atlántico, una exuberante vegetación que a su vez sirve para escapar del intenso calor en los días de verano
En tren termina a unos cuantos metros del Cristo Redentor. Para realizar la última parte del trayecto hay dos opciones: la primera es utilizar el ascensor y la segunda es subir a pie por los doscientos veintidós escalones que conforman el final del trayecto y que van conformando las diversas vistas panorámicas de la ciudad.
En primer lugar se ve el sector sur de Rio de Janeiro , con la Laguna Rodrigo de Freitas, las playas de Ipanema y Leblon, el Jardín Botánico, el Jockey Club y gran parte del Parque de Tijuca. Siguiendo el recorrido hacia el norte, aparecen Copacabana, Botafogo, Flamengo, la Bahía de Guanabara y el Pan de Azúcar. Desde el frente del Cristo, a unos setecientos diez metros de altura, se observan el centro de Río, la Bahía de Guanabara y Niteori. Habitualmente hay una nube gris sobre estas zonas producto de la gran polución. Hacia el oeste aparecen el Estadio Maracaná y una parte del Parque Tijuca.
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