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Cuzco

Cuna de la magnífica civilización Inca, está situado en la región sur oriental de la Cordillera andina y debe a sus grandiosos monumentos, el ser considerado el principal centro turístico del Perú y uno de los más importantes a nivel mundial.

Visitar Cuzco

Viajes Cuzco Cuzco significa ombligo, en lengua quechua. Fue la capital del imperio Inca, que se extendía desde el Caribe colombiano hasta el sur de Santiago de Chile. Ahora, en los viajes Cuzco , vemos que es una ciudad pequeña que puede ser abarcada de un vistazo, desde alguno de sus miradores más altos. Está erigida en una hondonada, rodeada de montañas y colinas sobre cuyas pendientes van trepando con desorden las casas. Todas son bajas y tienen tejados de teja según una ordenanza administrativa cuyo objetivo es preservar la belleza monumental de la ciudad.

La ciudad de Cuzco, emplazada a 3.350 metros respecto al nivel del mar, ha sido habitada desde tiempos inmemoriales. Se la considera la ciudad más antigua del continente americano. Allí se encontraba Qosqo, el "ombligo del mundo", la capital del Tahuantinsuyu, el Imperio Inca. Ya en la época colonial se convirtió en la capital del Virreinato del Perú, y tras la independencia del país fue la primera prefectura de la recién nacida República.

Hoy en día, ofrece a sus visitantes gran variedad de atractivos tanto naturales como culturales. Su excelente clima andino facilita transitar por las calles empedradas y conocer la ciudad de la mejor forma posible, callejeando, paseando, por su Plaza de Armas, la Catedral, la Iglesia del Triunfo, la Compañía de Jesús (del siglo XVI, construida sobre el antiguo palacio del Inca Huayna Capac), las Iglesias de san Blas o de La Merced, o visitando sus muchos museos.

Cuzco está rodeado de impresionantes restos arqueológicos, como la ciudadela de Machu Picchu, la fortaleza de Saqsaywaman, el complejo de Ollantaytambo y de pueblos pintorescos como Pisaq, Calca y Yucuay, que mantienen las tradiciones de sus antepasados.

La historia de la ciudad imperial, según cuenta una leyenda, se remonta al siglo XI o XII, cuando el primer Inca, Manco Capac, funda el Cusco en cumplimiento de un mandato del Dios Sol. El 23 de marzo de 1534, Francisco Pizarro, realiza la fundación española de Cuzco.

Viajar a Cuzco , la capital arqueológica de América, es entrar en un ambiente que acoge con los brazos abiertos a los visitantes, quienes observan maravillados su extraño cariz, que fusiona en un mismo entorno urbano y con particular armonía, monumentos precolombinos con joyas del mestizaje.

Cultura en Cuzco

Museos: La ciudad del Cuzco es, en sí misma, un gran museo que alberga espectaculares tesoros arqueológicos y artísticos. Sus calles, flanqueadas por magníficas construcciones en las que se superponen la piedra y el adobe, dan cuenta de un pasado esplendoroso. Gracias a ello, tiene una interesante oferta de museos instalados en casonas de célebres personajes, instituciones religiosas y hasta en los propios monumentos. Un recorrido que vale la pena realizar.

El Museo de Arte Precolombino de Cuzco es una hermosa casona que fue cancha Inca en 1450, casa del conquistador Alonso Díaz en 1580, del Conde de la Cabrera en 1850, y ha sido totalmente restaurada en junio del 2003. Es el primer y único museo peruano dedicado a resaltar el arte de las antiguas culturas del Perú tales como la Nazca, Mochica, Huari, Chimú, Chancay e Inca.

Entre sus muchos museos, otro que destaca especialmente es el Museo Histórico Regional de Cuzco (Casa Garcilaso) que es uno de los más visitados. Ocupa la casa natal del escritor mestizo inca Garcilaso de la Vega, célebre por sus Comentarios Reales. Esta casona, convertida en Museo Histórico desde 1946, es un relicario de arte colonial y está ubicado muy cerca de la Plaza de Armas. Recorrer su interior es como transportarse a otra época para conocer la vida cotidiana de un mestizo encumbrado de Cuzco.

Monumentos: Pasear por las pintorescas calles de Cuzco es contemplar toda su monumentalidad. Fácilmente se llega de un lugar a otro, sin perder detalle de todo el sabor mestizo que se encuentra en sus lugares y en sus gentes. Entre los lugares precolombinos que no hay que perderse están Coricancha (Templo del Sol), el Ajlla Wasi, el Amaru Cancha (Cerco de Serpiente), y el Kiswar Kancha. Y restos arqueológicos fuera de la ciudad de la categoría de la fortaleza de Sacsayhuamán, Ollandaytambo y, por supuesto, el imprescindible y mágico Machu Picchu.

De la época colonial hay joyas arquitectónicas como la Catedral, la Iglesia y Convento de la Merced y el Templo de San Blas. Aparte de esos dos templos mayores, Cuzco está salpicada de iglesias coloniales que guardan arte y artesanía de los siglos XVI y XVII: lienzos, retablos, tallas, altares y púlpitos de diverso interés. La iglesia de San Blas, con un púlpito barroco admirable; el Triunfo, con los restos del Inca Gracilazo, Santa Clara, con un trascoro de clausura; San Francisco, San Pedro, la Merced, Santa Catalina. Todas están muy cercanas, se puede ir de una a otra paseando. Pero además de las iglesias, el visitante encontrará rincones menos místicos que merecen el vagabundeo: la plaza del Regocijo, el mercado de San Pedro, palacios coloniales o callejones empinados.

Arte Popular. Colorido, amabilidad, alegría, y variedad infinita de usos y costumbres, de ropas y bailes, como el de los Chunchos, los Qollas, el Carnaval Cusqueño, la Danza de los Doctorcitos, la Danza de los Negritos, la Contradanza, la Saqra K'achampa, el Panadero, por citar algunos. El arte popular de Cuzco no tiene parangón. La creatividad natural de los nativos se ha manifestado a todo lo largo de la historia de esta ciudad, que, por otro lado se enriqueció con la llegada de los españoles trayendo nuevas ideas y técnicas.

Cuzco es famosa por sus textiles, la destreza de sus tejedoras asombra cuando tejen sus prendas de lana de alpaca, llama o vicuña. También destaca la escultura en arcilla, que trasmite la cosmovisión andina y su visión del mundo occidental. Los retablos impredecibles y la imaginería peculiar son dos buenos ejemplos. El sincretismo que ocurrió hace más de quinientos años, es palpable en sus calles. Hatum Rumiyoc, y el Koricancha, es la arquitectura fundida de dos pueblos diametralmente opuestos.

Fiestas en Cuzco

La gama de fiestas que propone Cuzco es infinita. Desde la época incaica, las ceremonias religiosas, militares y cívicas ocuparon un lugar importante en la Ciudad Sagrada de los Incas, pues así se reafirmaba el carácter mágico y mítico de la ciudad. La riqueza de la vida ritual prehispánica facilitó el establecimiento del ceremonial colonial y contribuyó a la simbiosis. Como la religión católica es también una religión de culto solar, las fechas de las festividades católicas coincidieron con las del mundo andino y el calendario festivo occidental se yuxtapuso sobre el andino. Se consigue así, por ejemplo, hacer coincidir el Inti Raymi y el Corpus Christi.

A lo largo de los años, las fiestas han sufrido una serie de transformaciones pero, a pesar de todos los elementos que se han ido incorporando, no han perdido sus características primordiales y siguen estando, en su mayoría, asociadas al calendario agrícola y ganadero.

Comer en Cuzco

En cuanto a la gastronomía, la cocina cuzqueña acostumbrada a los cambios, convive en paz con la modernidad. Un viaje Cuzco no estaria completo si no se prueba la gastronomia inconfundible de los Andes, el adobo, el cuy, el cordero o los chicharrones, que impresionarán el paladar, y el sabor quedará grabado para siempre.

Las "chicherías" y "picanterías" están abiertas para quien desee disfrutar del sabroso rocoto relleno, distinto al de otros lugares, el puchero, el pepián de conejo o el queso kapiches y la chuñocola, todo acompañado de la refrescante cerveza del lugar, aguardiente o chicha, de acuerdo a los gustos.

Moverse por Cuzco

Para moverse dentro del perímetro de la ciudad de Cuzco , el visitante puede escoger el transporte público, en el que se emplea buses y minibuses que tienen una ruta determinada, y cuya tarifa es bastante económica. En el servicio de taxis, por su parte, las tarifas se pactan antes de subir al coche, ya que éstos carecen de taxímetro.

Si el destino es Machu Picchu, lo mejor es subirse a un tren directo que llega hasta Aguas Calientes y de ahí tomar los buses que suben hasta la ciudadela. Son 112 kilómetros de distancia, desde la estación cuzqueña de San Pedro, pero con unas vistas espectaculares que ya de por sí merecen la pena.

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