Granada en invierno

8 enero, 2010
Fotografía: Maximo Lopez

Fotografía: Maximo Lopez

Es fácil olvidarse del invierno entre exóticos árboles frutales y grandes extensiones de cañaveral salvaje que se adentra casi hasta la orilla de un mar en calma.

Los puestos de chirimoyas, fruta autóctona que se recoje durante estos meses, se suceden en el arcén de la carretera que recorre los más de 30 kilómetros de litoral de la Costa Tropical granadina, desde Motril, al oriente, hasta La Herradura, en la frontera con Málaga.

Uno de los pueblos más fotogénicos es Salobreña, cuyas casitas de color blanco inmaculado trepan por un peñón coronado por un castillo árabe. Aquí sobrevive una muestra del antiguo motor económico de la zona: el cultivo de caña, que impulsó la industria azucarera con más de una docena de fábricas donde destilaban aguardientes.

Fotografía:  Maximo Lopez

Fotografía: Maximo Lopez

En Almuñécar, cada esquina remite a su carácter cálido y tropical, empezando por su antiguo nombre: Sexi. Los fenicios llamaban así a esta localidad que durante siglos fue un antiguo puerto comercial. De otra cultura, la romana, quedan las ruinas de los antiguos salazones que se pueden ver en el parque botánico del Majuelo.

Más exótico aún es el Parque Ornitológico Loro Sexi, con una importante muestra de aves, desde cacatúas y guacamayos a cisnes y avestruces. El nuevo acuario completa la oferta familiar.

A unos siete kilómetros de Almuñécar, se encuentra La Herradura, una tranquila bahía ideal para pasear por la playa. Lo más recomendable es una excursión al parque natural de Cerro Gordo, en el extremo occidental.


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